CHINA-


El mal tiempo obligó al Solar Impulse, el avión que intenta dar la vuelta al mundo propulsado únicamente por energía solar, a aplazar su esfuerzo por llegar a Hawai y planificar un aterrizaje en Japón.


“El tiempo hacia Hawaii se ha deteriorado”, dijo el equipo de apoyo. “Decidimos hacer un aterrizaje intermedio en Nagoya!” Nagoya es una ciudad japonesa a unas 320 kilómetros al oeste de Tokio.


El tramo de China a Hawaii parece ser la etapa más difícil del viaje alrededor del mundo del Solar Impulse. Estaba previsto que tomara cinco días -con un solo piloto- y utilizar ningún combustible en absoluto.


El tramo -de 8.000 kilómetros- fue apodado el “momento de la verdad” por los pilotos André Borschberg y Bertrand Piccard y ya había sido retrasado varias veces debido a las malas condiciones en el Pacífico. Sin embargo, en las primeras horas del domingo (local), el Solar Impulse se embarcó en el ambicioso tramo del viaje.


El director de la Misión, Raymond Clerc, dijo que la ruta llevaría al Solar Impulse a sobrevolar Corea del Sur y el noroeste de Japón antes de salir al Pacífico, para potencialmente aterrizar en Hawaii en la tarde del día 6 de junio.


Pero no pudo ser. El lunes por la mañana el vuelo entró en un compás de espera ya que un frente meteorológico bloqueó su camino hacia Hawaii.


“Hemos pedido a André quedarse donde está: está bien, el tiempo es bueno y las baterías están cargando”, dijo el equipo en un comunicado.


Borschberg, expiloto de combate que también voló desde Abu Dhabi hasta Omán en marzo en el primer tramo del viaje de cinco meses y de 35.000 kilómetros que hizo el avión, dijo que el último viaje sería “el vuelo de mi vida”.


Cuando se reanude, pasará todo el viaje en la cabina de 3,8 metros cuadrados, sujeto a un asiento especial que funciona tanto como cama (se reclina, lo que le permite hacer ejercicios esenciales y descansar) y baño.


Por la noche, si no hay turbulencia, Borschberg podrá activar el piloto automático y tomar una siesta, pero solo durante 20 minutos cada vez.


Él y Piccard se han entrenado en la meditación y la auto hipnosis para que puedan concentrarse durante largos períodos de tiempo, y en el yoga para ayudarles a relajarse en el espacio confinado del avión.


El Solar Impulse lleva suficiente comida, agua y bebidas deportivas como para satisfacer las necesidades nutritivas de Borschberg durante una semana, en caso de que problemas con el tiempo impliquen que tenga que permanecer en el aire durante más tiempo de lo esperado.


El avión también está equipado con botellas de oxígeno, un paracaídas y una balsa salvavidas en caso de que se presenten problemas y Borschberg tenga que abandonar el vuelo.


Piccard, quien tiene que volar en la etapa del Atlántico del viaje más adelante este año, habla abiertamente sobre los desafíos que enfrentan.


En una entrevista con CNN el mes pasado dijo “Puede ser que fracase. Andre y yo somos muy honestos con nosotros mismos, respecto a que quizá tendremos que abandonar el vuelo”.


El Solar Impulse ha tenido que permanecer en China desde marzo, cuando una parada técnica de una noche que estaba planificada en Chongqing se convirtió en tres semanas en el suelo antes de que fuera capaz de volar a Nankín, la escala para el vuelo más difícil de la misión.


Tras una parada en Hawaii, el aventurero Piccard —quien formó parte del primer equipo que circunnavegó el mundo sin parar en un globo aerostático en 1999— tomará los controles y volará a los Estados Unidos continentales, y aterrizará en Arizona. El Solar Impulse entonces atravesará Estados Unidos y el Atlántico, antes de regresar a Abu Dhabi en julio.


Solar Impulse tiene 72 metros de envergadura lo que lo hace más ancho que un Boeing 747, pero el avión pesa solo 2,5 toneladas, más ligero que un todoterreno grande. El objetivo de su misión alrededor del mundo es despertar la conciencia sobre el potencial de la energía solar.