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El hombre falleció en un hospital de la ciudad de Busan (sureste) y aparentemente contrajo la enfermedad tras visitar a un familiar en la habitación que compartió con un portador del virus en el Centro Médico Samsung de Seúl, donde se han registrado prácticamente la mitad de los contagios, informó el Ministerio de Salud.


Hoy mismamente se informó de siete nuevos casos (lo que eleva el total de contagiados a 145), de los cuales cuatro se originaron en este hospital.


De hecho, el centro informó a última hora del sábado que suspendía parte de sus operaciones hasta nuevo aviso, al tiempo que medios surcoreanos están informando de que otros hospitales podrían estar negándose a tratar personas que han estado ingresados o visitando el Samsung, algo que va contra la ley surcoreana.


El Gobierno del país asiático ha sostenido hasta ahora que los contagios tienen su foco en hospitales (hay unos 55 afectados en todo el país), lo que haría controlable el brote.


Sin embargo, desde ayer se ha informado de dos contagios que aparentemente se produjeron en ambulancias, lo que hace dudar de las actuales medidas del Ejecutivo.


Por su parte, la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, visitó hoy el Hospital de la Universidad de Seúl, donde cinco personas son tratadas del virus, y agradeció los esfuerzos de los sanitarios para acabar con la epidemia.


“Ha habido un aumento en el número de pacientes curados y ellos son la mejor prueba de que la enfermedad puede ser controlada” dijo Park en declaraciones recogidas por la agencia Yonhap en referencia a las 10 personas que se han curado hasta el momento en Corea del Sur tras haber contraído la enfermedad.


Según datos facilitados por el Ministerio de Salud, unas 4.850 personas se encuentran a día de hoy aisladas en cuarentena ante la posibilidad de que hayan contraído el coronavirus, que tiene un periodo de incubación de 14 días.


Los 15 fallecidos que ha dejado el MERS, para el que de momento no se conocen tratamiento o vacuna efectivos, están causando una gran alarma social en Corea del Sur, el segundo país donde se han registrado más contagios después de Arabia Saudí, donde se detectó por primera vez la enfermedad en 2012.


La Cruz Roja surcoreana explicó hoy que la alerta ha provocando una caída en el número de personas que donan sangre en el país, lo que hace peligrar sus reservas.


Además la caída del consumo doméstico o el turismo están afectando negativamente a la cuarta economía de Asia, lo que ha obligado al Gobierno surcoreano a activar un fondo de reserva de 400.000 millones de wones (360 millones de dólares/319 millones de euros) para aliviar la situación.