DedosA algunos les da grima verlo –o escucharlo– y otros tantos ni siquiera saben cómo conseguir hacerlo con sus propias manos. Es más, hay muchas personas que creen que lo que comúnmente se conoce como chascarse los nudillos puede provocar artrosis.


“Nuestros huesos están unidos por ligamentos y las áreas donde los huesos se unen son las articulaciones”, explican los autores. Así, cuando o bien nos cruje una extremidad o nos provocamos ese chasquido, lo que ocurre es que estamos estirando la articulación y los huesos se distancian el uno del otro.


“Las articulaciones como las rodillas, los codos y los dedos contienen un líquido especial que actúa como un aceite para minimizar la fricción”, comentan los expertos.


Cuando se reduce la presión de la articulación los gases que contiene este líquido –como el dióxido de carbono– se apresuran a llenar el espacio que acaba de quedarse libre formando burbujas. “Al estirar las articulaciones demasiado la presión recae sobre estas burbujas y se genera ese crujido que todos conocemos.


“Los gases vuelven a generarse pasados unos 15 o 30 minutos, por lo que no se puede hacer sonar una articulación inmediatamente después de haberla crujido”, advierten los científicos. Exacto: todas esas personas que se chascan los nudillos permanentemente a modo de tic lo están haciendo mal: “Si bien no hay pruebas de que hacerlo a menudo puede dar lugar a la artritis, se cree que frecuentes estiramientos de los nudillos pueden agarrotarlos, debilitarlos y causar daños en el tejido de las articulaciones”, concluyen.


Fuente: Coloquio Digital