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El director ejecutivo del Centro Cultural Dominicano Haitiano calificó como un rotundo fracaso el Plan de Regularización implementado por el gobierno dominicano que busca documentar a extranjeros que se encuentran residiendo irregularmente en el país.


Antonio Pol Emil dijo que la magnitud del fracaso es de tal dimensión, que de los 239 mil inscritos en dicho plan, apenas a menos de 400 se le ha entregado su carnets por haber reunido todos los requisitos exigidos.


Pol Emil agregó que conforme a la Encuesta Nacional de Emigrantes realizada por la Oficina Nacional de Estadísticas, en el país viven más de 400 mil haitianos, lo que indica que más de 200 mil ni siquiera lograrán inscribirse para regular su statu migratorio.


Entrevistado por Héctor Herrera Cabral en el programa D´AGENDA que cada domingo se difunde por Telesistema Canal 11, el activista por los derechos de los inmigrantes haitianos aclaró que al momento de anunciar la implementación del plan las autoridades dominicanas sabían perfectamente que los indocumentados no podrían cumplir con las exigencias del mismo.


Agregó que muchos empresarios se negaron a darles certificación a sus obreros haitianos porque temían que si lo hacían dichos documentos podrían ser presentados ante el Ministerio de Trabajo con fines de reclamos laborales.


“Se habla de éxitos, pero de 239 mil y tanto que se habían inscrito la semana pasada, apenas se han entregado menos de 400 carnets, lo que constituye una cifra muy pírrica, por lo tanto hay que concluir que no ha sido un éxito, ha sido un fracaso”, reiteró Pol Emil.


Dijo que aunque resulte difícil para las autoridades reconocer que el plan ha sido un fracaso, sin embargo la verdad es esa, y por lo tanto para corregir esa situación se impone que se otorgue una prórroga para enmendar todas las deficiencias que se han presentado.


Exigió que se les conceda un trato especial a los ancianos que vinieron a trabajar en las plantaciones cañeras, ya que estas personas llegaron como consecuencia de acuerdos entre las autoridades haitianas y dominicanas, y su permanencia en el país no fue culpa de ellos.


Sostuvo que a esas personas no se les puede aplicar los mismos requisitos que se les exige a los demás inmigrantes que viven en el país y que hace cuatro, seis y hasta diez años que ingresaron a la República Dominicana.


Dice hay corrupción en el plan, y bandas se preparan para saquear bienes de haitianos que serán deportados


Antonio Pol Emil dijo que ciertamente la Institución que dirige ha recibido denuncias de que a indocumentados haitianos que han acudido a registrarse en el plan, les han exigido sumas de dinero para poder inscribirse.


El director del Instituto Cultural Dominico Haitiano dijo además, que ya hay bandas de delincuentes que están ubicando los bienes de inmigrantes haitianos que podrán ser deportados para apropiarse de los mismos, lo que constituye un crimen vulgar.


Pol Emil denunció también que el personal que se ha reclutado para llevar a cabo las repatriaciones son ex policías, exmilitares y ex-empleados de la Dirección de Migración, que son expertos en extorsión, por lo que en dicho proceso también se aplicarán prácticas corruptas.


Explicó que frente a ese tema se ha estado difundiendo un falso nacionalismo el cual utilizarán los delincuentes como pretextos para apoderarse de los bienes de esos ciudadanos, por lo que llamó a las autoridades a tomar cartas en el asunto.


“En la forma en que se ha montado este plan, existen todos los ingredientes para prestarse a la comisión de actos de corrupción, porque lo primero es que están dadas las condiciones para que las personas se desesperen, porque los mecanismos de información no han funcionado”, aclaró.


Dijo que lo peor de todo es que por desesperación las personas dan dinero, pero que ni siquiera eso le resuelve su situación, sino que por el contrario le eleva el costo que debe incurrir para tratar de regularizar su estatus migratorio.


Hay genocidio civil, y el país sería sometido ante instancias internacionales


El director del Centro Cultural Dominico Haitiano Antonio Pol Emil dijo que lo que se ha cometido contra los hijos de los inmigrantes haitianos es un genocidio civil al negarle su derecho a la nacionalidad.


De igual modo el defensor de los derechos de los inmigrantes dijo que una vez culminado el plan de regularización, si las autoridades dominicanas no le buscan la solución a cientos de miles de personas que quedaran en un limbo jurídico en términos de su nacionalidad, los grupos que defienden a esas personas acudirán a instancias internacionales.


“Nunca hemos obviado las instancias del país para hacer valer el derecho de esas personas, pero cuando esas puertas se cierran, no nos queda otra opción que acudir antes organismos internacionales que velan por la protección de los derechos humanos”, explicó.


Pol Emil recordó que los derechos fundamentales inherentes a la dignidad de las personas están por encima del concepto de soberanía y así deben entenderlo las autoridades dominicanas.


Recordó que el país es signatario de la mayoría de esos pactos y convenciones que protegen el derecho de gente, y por lo tanto lo que deben hacer es no vulnerarlo para que no se vea expuesto al escrutinio de esas instancias.


En otro orden Antonio Pol Emil rechazó que la población dominicana discrimine a los haitianos por asunto de color de la piel, sin embargo aseguró que las elites de ambos lado de la frontera tienen una actitud de discriminación contra ciertos extractos poblacionales.


Puso como ejemplo el caso específico de Haití país que no le interesa la suerte de sus inmigrantes en la República Dominicana, y todo por el contrario se refieren a ellos como braceros que es un término discriminatorio en esa nación.


Sobre el anuncio hecho por el gobierno haitiano en el sentido de que habilita centro de acogidas para recibir a los inmigrantes que serán repatriados, Pol Emil dijo que Haití nunca ha estado preparado para nada, y puso como ejemplo el fracaso total del plan de documentación que intentó llevar a cabo con la población inmigrante en República Dominicana.