Elecciones


El presidente de la Unión Demócrata Cristiana (UDC), Luis Acosta Moreta, Luis “El Gallo”, consideró este martes que hay peligro de que fracasen las elecciones del 2016, de seguir la violación del programa de regulación de los haitianos ilegales y se mantiene la presión de organismos internacionales para enajenar el territorio nacional.


Afirmó que Canadá, Francia y los Estados Unidos están jugando al caos, a la anarquía, a la prepotencia, para evitar que se concretice el programa de repatriaciones, y de esa forma llevar al país al borde de enfrentamientos entre dominicanos y haitianos, lo cual en un año preelectoral es peligroso.


Luis Acosta Moreta, Luis “El Gallo”, ofreció sus declaraciones al comparecer al programa “Pasando Factura”, donde agregó que los organismos internacionales están jugando al desorden, al tratar de cambiar la tranquilidad de los haitianos por la celebración de elecciones, jugando con la soberanía, integridad territorial y las fibras patrióticas de todos los dominicanos.


Hizo un llamado a las autoridades nacionales para que se unan a todo el pueblo dominicano, sin importar sectores partidistas, para hacer frente a la situación generada por la masiva llegada de haitianos ilegales, los cuales ahora, de acuerdo con la ley, deben ser repatriados de inmediato.


“La democracia dominicana ha logrado mantenerse a flote a costa de mucha sangre, de muchos sacrificios, de muchos dolores, para que ahora las grandes potencias quieran imponer acciones que violan la Constitución y las leyes dominicanas, como es forzar la libre permanencia en nuestro territorio de ilegales haitianos” manifestó.


Recordó que el caos en Haití lo han creado las grandes potencias, que explotaron las riquezas tradicionales de ese país, y ahora quieren la unificación de las dos repúblicas que conforman la isla, para extraer el petróleo, el oro, la plata y minerales preciosos que hay en este territorio.


Alertó de que el territorio dominicano y el derecho soberano a repatriar a los ilegales, se hará valer de acuerdo con la Constitución y las leyes vigentes, aún por encima de los caprichos y prepotencias de las grandes potencias, como son Canadá, Estados Unidos, España, Francia e Italia.