ninos Hablar de ‘bullying’ es un tema que está en boga. Muchos lo tratan como un simple término y hasta chistes se suelen hacer con esta palabra. Sin embargo, este ‘chistesito’ no solo ha afectado las emociones de muchos estudiantes, sino que también les ha costado la vida a otros.


Sí, porque por si no lo sabe, hay jóvenes que, ante un acoso en potencia, no encuentran otra salida que el suicidio. Es entonces cuando debemos prestar atención a lo que está ocurriendo, y desde diversas ópticas ayudar a que se reduzcan o desaparezcan los casos del famoso ‘bullying’.


Aunque no hay cifras que digan cuán alto o bajo es el registro de casos, lo cierto es que son muchos los que se dan a diario en distintos centros educativos del país.


La situación debe llamar la atención de las autoridades educativas, de los padres y de las madres para poder hacer frente a este flagelo.


Ahora que se termina este año escolar y que dentro de poco iniciará el siguiente, es momento para buscar la forma de que antes de que comience, tengamos a la mano herramientas para ayudar al respecto.


Es muy importante estar preparados y preparar a los niños para lidiar con esta situación que, en algunas ocasiones, ha tenido finales desagradables para la víctima.


Los padres deben estar pendientes de los cambios en la conducta de los niños y los jóvenes. Si notamos que el menor no quiere o rechaza el ambiente escolar u otro lugar que antes le agradaba, y de repente o gradualmente deja de gustarle, entonces hay que tomar cartas en el asunto.


Dice que estas pueden ser las primeras señales de que el menor está siento víctima de acoso o “bullying”. Renville aconseja prestar atención a esos indicios.


“Porque el acoso escolar no es un juego que solo involucra a los menores. Es algo que nos atañe a todos y debemos tener a mano las herramientas para ayudarlos a enfrentar el problema si es víctima y a orientarlo para que no lo haga, si es quien lo hace. Nunca se deben ignorar las quejas del niño ni instigar a la violencia promoviendo que este asuma una actitud agresiva”, explica.


Las estrategias


Apoyar emocionalmente al afectado puede ayudar mucho en estos casos. Es preciso ofrecerle soporte emocional a través de una comunicación abierta que permita al infante expresar abiertamente sus sentimientos y explicar lo que está sucediendo.


CREARLE FORTALEZA: Es fundamental trabajar la autoestima del niño, con el objetivo de que recupere la seguridad en sí mismo. También es sano ofrecerle otros ambientes donde el niño pueda interactuar con otros compañeros, creando vínculos saludables para él.


Cuando se trabaja esta parte, se evita que el niño sea víctima nuevamente de abuso o “bulllyng”. Cuando la autoestima está muy lacerada y la depresión comienza a presentar sus síntomas, a través de falta de interés, aislamiento, irritabilidad, dificultades en el sueño o la alimentación, es necesario buscar la ayuda psicológica para trabajar estos aspectos, asegura. Una medida vital es tener un acercamiento con los directivos y profesores del centro donde estudie.