EEUUHasta este viernes tiene plazo el Congrego de Estados Unidos para pronunciarse sobre la exclusión de Cuba de la lista del Departamento de Estado sobre supuestos países patrocinadores del terrorismo internacional.


Se dio un plazo de 45 días para que los legisladores, en particular los reacios al acercamiento iniciado en diciembre último entre Washington y La Habana, se pronunciaran acerca de la decisión notificada el 14 de abril pasado por el presidente del a nación norteamericana, Barack Obama.


De acuerdo con información reseñada en el sitio web de la agencia Prensa Latina, la iniciativa parece improbable ya que los congresistas están de vacaciones esta semana. Las autoridades cubanas han reiterado la importancia de la salida de su país de esa relación de naciones supuestamente patrocinadoras del terrorismo, aunque no establecieron esto como un prerrequisito para el progreso de las conversaciones bilaterales.


Pocos días después de que Obama informó la exclusión de Cuba de esa “lista negra”, en la cual permanecía desde 1982, la legisladora Ileana Ros-Lehtinen, una ferviente sostenedora de la política anticubana en Washington, dijo: “No podemos deshacerlo”.


La Cancillería cubana consideró justa la decisión del Gobierno de Estados Unidos de eliminar a la isla de una lista en la que, aseguró, nunca debió ser incluida, considerando que la nación caribeña fue víctima de centenares de actos terroristas que cobraron la vida de 3.478 personas e incapacitaron a 2.099.


La Habana ratificó su rechazo a los actos de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como cualquier acción que tenga por objeto alentar, apoyar, financiar o encubrir actividades de ese tipo. Cuba y Estados Unidos han realizado tres rondas de conversaciones con el fin de concretar su acercamiento diplomático, anunciado el 17 de diciembre de 2014 por los mandatarios Raúl Castro y Barack Obama.


Las partes han sostenido contactos técnicos en áreas de interés común como la migración, las telecomunicaciones y el correo postal, así como la prevención y respuesta a derrames de petróleo en alta mar. También han dialogado en materias de marinas protegidas, las cartas náuticas y la hidrografía, las tecnologías de la información y los derechos humanos.


Para normalizar las relaciones diplomáticas el Gobierno cubano ha insistido en la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla por más de medio siglo. Además, se mantiene el reclamo sobre la devolución del territorio de la Base Naval de Guantánamo y el cese de las transmisiones ilegales de radio y televisión, que acompañan desde hace años las pretensiones de cambio de régimen de la Casa Blanca.


Estados Unidos y Cuba rompieron relaciones diplomáticas luego del triunfo de la Revolución Cubana, en 1959. Desde entonces, las hostilidades por parte del Gobierno estadounidense arreciaron contra la isla caribeña. Desde 1962, la Casa Blanca ha mantenido un bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que ha provocado daños económicos al país por más de un billón 112.000 millones de dólares.