Puerto RicoLas autoridades de protección del medio ambiente de Puerto Rico anunciaron hoy que han logrado fondos federales para restaurar los hábitats de las aves migratorias en terrenos agrícolas abandonados.


La unidad Para la Naturaleza, del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, detalló que ha recibido una subvención bajo la Ley de Conservación de Aves Migratorias Neotropicales (NMBA, por su sigla en inglés) que le permitirá llevar a cabo esta iniciativa en los terrenos agrícolas abandonados de la Finca Santa Agueda, que colinda con la Reserva Natural de Humacao.


La NMBA es una ley aprobada en el año 2000 que promueve la conservación a largo plazo de las aves migratorias neotropicales y sus hábitats. La ley estableció un programa de subvenciones competitivas para respaldar proyectos colaborativos entre organizaciones públicas, privadas y no gubernamentales con iniciativas a favor de la conservación en EE.UU., Canadá, América Latina y el Caribe.


Los fondos, otorgados por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU., ascienden a 140.000 dólares y se suman a los 1,4 millones de dólares ya identificados para esta iniciativa. La idea es trabajar en la restauración de los humedales, la reforestación de los terrenos agrícolas abandonados y el desarrollo de un programa de educación y participación ciudadana para ayudar en la conservación de este área natural protegida, tan vital para las aves migratorias.


Algunas de las especies de aves migratorias cuyos hábitats serán restaurados son el playero guineílla menor (Tringa flavipes), el pájaro bobo menor (Coccyzus minor), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el playero patilargo (Calidris himantopus), la paloma cabeciblanca (Patagioenas leucocephala) y el playero coleador (Actitis macularia).


Estos terrenos también son hábitat del playero gracioso (Calidris pusilla), el ostrero (Haematopus palliates), el playero solitario (Tringa solitaria), el playero arenero (Calidris alba) y la reinita protonotaria (Protonotaria citrea).


En 2013 Para la Naturaleza adquirió estos terrenos de la Finca Santa Agueda, con fondos otorgados por la Fundación Nacional de Pesca y Vida Silvestre y Walmart mediante el programa de Acres para América.


Santa Agueda se utilizó históricamente para el cultivo de caña de azúcar y palmas de coco, así como para el pastoreo de ganado. Sin embargo, desde la pasada década este terreno agrícola vecino al Bosque Pterocarpus de la Reserva Natural de Humacao ha estado en desuso.


La finca tiene un valor especial para la conservación por su localización geográfica contigua a la Reserva Natural de Humacao, que sirve de área de anidaje para tortugas marinas en peligro de extinción y como hábitat para especies raras como la chiriría caribeña (Dendrocygna arborea).