PalmiraLa antigua ciudad de Palmira, cuyo control tomó este jueves el Estado Islámico, es famosa por sus columnas romanas, sus templos y sus torres funerarias, vestigios de un brillante pasado.


Situada a 210 km al noreste de Damasco, la “perla del desierto”, inscrita por la Unesco en el patrimonio mundial de la humanidad, es un oasis cuyo nombre apareció por primera vez en una tableta hace 4.000 años, y que fue lugar de tránsito de las caravanas entre el Golfo y el Mediterráneo, así como una etapa en la Ruta de la Seda.


Palmira (Ciudad de las Palmeras) conoció un notable auge con la conquista romana, a partir del siglo I antes de Cristo. Fue un lugar lujoso y exuberante en pleno desierto, gracias al comercio de especias y perfumes, de seda y de marfil.


En el año 129, el emperador romano Adriano la convirtió en ciudad libre y tomó el nombre de Adriana Palmira. Fue en aquella época cuando fueron construidos los principales templos, como el de Bel, o el Ágora.