FidelEl libro “La Doble Vida de Fidel Castro”, de la autoría de Juan Reinaldo Sánchez, uno de los miembros de la seguridad del dictador cubano, y publicado la semana pasada en los Estados Unidos, revela que el líder de la revolución cubana es dueño de propiedades, entre ellas la isla “Cayo Piedra”, situada a 10 millas de la costa y sólo conocida por los habitantes locales.


El autor alega que Castro, quien se ha jactado de asegurar que su salario es de 900 pesos cubanos al mes ($38 dólares) y que no es dueño de ninguna propiedad, excepto “la choza del pescador”, tiene propiedades valoradas en cientos de millones de dólares, que además de la referida isla, incluyen un puerto deportivo privado en Bahía de Cochinos y un chalet donde cada año organiza una caza de patos.


El autor, quien recuerda sirvió a Castro durante 17 años y fue apresado cuando cuestionó la hipocresía de su jefe, tratando de retirarse en 1994, hizo 10 intentos de fuga, llegando a los Estados Unidos en el 2008.


“Siempre se ha presentado a sí mismo como un hombre del pueblo”, dice el libro. “Aunque la vida que ha llevado en secreto no ha sido tan ostentosa como las de Saddam Hussein o Mohamed Gadafi, sus privilegios van mucho más allá de los sueños de la gente común en Cuba”, señala el autor.


“Su sencilla apariencia se debe más a la pereza de la austeridad y rara vez se levanta antes de las 10:00 o las 11:00 de la mañana y es feliz de no usar trajes y la razón por la que usa barba, es la de no tener que afeitarse todos los días”, relata el autor.


“Castro tiene también su propia cancha de baloncesto en la que nunca ha perdido un partido, su propio hospital con dos huéspedes a tiempo completo, porque tienen su mismo tipo de sangre y cada miembro de su familia posee su propia vaca y cada botella de leche está marcada con un número que identifica al destinatario.”, añade el libro.


Según el autor, Castro construyó un puente de 700 pies de largo para no tener problemas con el acceso a su isla, dividida en dos partes por efecto de un huracán. Apagó el faro y construyó la casa que compartió con su esposa Dalia y los cinco hijos de la pareja: Alexis, Alex, Alejandro, Antonio y Angelito. El libro asegura que el propio hermano de Fidel, Raúl, no pudo compartir con los sobrinos hasta que no fueron adultos.


Construyó un atracadero para su yate “El Aquarama II” hecho en su totalidad con madera exótica importada de Angola (Africa) y era custodiado por cuatro lanchas militares de la armada soviética, un regalo que le hizo Leonid Brezhvev, siendo presidente de Rusia.


El ex guardaespaldas, sostiene que acompañó a Castro entre 1977 y 1994 cientos de veces a la isla, donde participaba en pescas y cazas submarinas. “La vida privada de El Comandante era el secreto mejor guardado en Cuba”, argumenta el libro. Añade que “Fidel Castro se ha asegurado de que la vida privada de su familia siempre se mantenga en privado, de manera que a lo largo de seis décadas, nadie ha aprendido nada acerca de sus siete hermanos y hermanas”, explica el tomo.


“Esta separación entre la vida pública y privada, herencia en la que vivió en la clandestinidad, alcanzó proporciones inimaginables”, sostiene el autor de “La Doble Vida de Fidel Castro”.