ItaliaMás de 4.500 personas rescatadas en solo 24 horas y más de 38.000 en lo que va de año. Diecisiete cadáveres encontrados en el fondo de una barcaza. Niños, adultos y hasta un anciano sirio de 98 años auxiliados in extremis por las autoridades italianas mientras navegaban a la deriva por el Canal de Sicilia. De ahí que Italia, ante la resistencia de muchos países al plan de la Comisión Europea (CE) para reubicar a los solicitantes de asilo, haya lanzado una nueva llamada de socorro.


“Nuestro llamamiento va de nuevo a Europa y a toda la comunidad internacional”, manifestó el ministro del Interior, Angelino Alfano, “para que hagan lo que hasta ahora nadie ha hecho: pacificar Libia. Si eso no se hace, será imposible detener los desembarcos de inmigrantes. Y ni Sicilia ni Italia pueden seguir sufriendo el coste de las bombas arrojadas en Libia para desestabilizar el régimen y, después, el silencio internacional”. A la llamada de auxilio de Alfano se unió el primer ministro, Matteo Renzi, quien volvió a tirar de las orejas a sus socios europeos: “No tengo ninguna duda de que todos los países europeos pueden hacer más”.


Jornadas como las del viernes y el sábado –embarcaciones de rescate de varios países luchando contrarreloj para intentar evitar el hundimiento de barcazas cargadas con cientos de inmigrantes—vuelven a poner de manifiesto la incapacidad de Europa para solucionar la emergencia. Mientras que varios países se resisten a acoger a los peticionarios de asilo asignados por la UE –suman 40.000 a repartir en dos años–, Italia se ha hecho cargo en solitario de casi esa cifra de migrantes en lo que va de 2015. Una situación de emergencia que las autoridades europeas prometen resolver en el más corto de espacio posible cuando se produce una gran tragedia –la del pasado mes de abril en Catania o la de octubre de 2013 frente a la isla de Lampedusa–, pero que, en la práctica, solo se aplaza.