IncendiosEl presidente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, Milcíades Mejía, reveló que los incendios forestales ocurridos este año en Valle Nuevo, Constanza, han destruido alrededor de 1,600 especies autóctonas y endémicas de las 6,000 que existen en el país.


El experto indicó que el estimado del daño lo hace comparable al estudio florístico realizado por el Jardín Botánico Nacional recientemente, el cual revela que en Barbacoa, reserva científica Ébano Verde Bonao, hay unas 1,150 especies de las que tenemos en el territorio dominicano.


Mejía, al ser entrevistado por la periodista Johanna Parra en el programa Detalle Semanal, que transmite por Teleradio América, dijo que recuperar las áreas de los bosques quemados puede llevar de 20 a 40 años dependiendo de las condiciones del suelo y la pluviometría de la zona y advirtió que los mismos nunca conseguirán las condiciones prístinas que se tenían antes del incendio.


“Nosotros hemos perdido la capacidad de prevenir los incendios forestales, el Ministerio de Medio Ambiente no pone en acción programas de protección de los bosques, además no tiene ninguna campaña de orientación a los campesinos y a la población para la prevención de siembras en zonas protegidas, por tanto, además de haber manos criminales en los incendios forestales también hay un significativo descuido de las autoridades en la protección de nuestros recursos”, afirmó.


Mejía aseguró sentirse sumamente preocupado porque el país está llegando a un umbral muy crítico en materia ambiental, y no tiene la debida atención de las autoridades ni la conciencia de la población. Citó el ejemplo de las presas del país, las cuales están sedimentadas y no tienen capacidad de almacenamiento, al igual que el maltrato de las cuencas hidrográficas a través de la deforestación, lo que se refleja en la escasez del líquido en los hogares dominicanos.


“Con el bosque quemado se pierde una alta biodiversidad, los incendios queman la capa verde de la tierra y eso no permite que se conserven las aguas que aporta la lluvia y por tanto los ríos terminan secándose y deprimiendo la calidad del agua” explicó el presidente de la academia.