AlimentosComo parte de una campaña nacional contra el desperdicio de comida, el Parlamento en Francia aprobó prohibirle a los grandes supermercados que destruyan los alimentos que no vendieron, alentándolos a donarlos a la caridad o las granjas.


La enmienda aprobada el jueves por la noche por la Asamblea Nacional -la cámara baja- es parte de una iniciativa de ley ambiental más amplia que será votada el martes en la Asamblea y que luego irá al Senado y es probable que sea aprobado por ambas instancias.


La iniciativa requerirá que las grandes cadenas de supermercados donen a la caridad los alimentos que ya no son apropiados para su venta o que los regalen a granjas para que se utilicen como alimento para animales o composta. Eso incluye bienes que están mal empacados o dañados, pero que todavía pueden comerse, o cuya fecha recomendada de consumo ya pasó pero que no hay riesgo si se comen. Los alimentos cuya fecha de caducidad serán para las granjas.


Otra de las medidas busca reducir el desperdicio en las cafeterías de las escuelas. Los legisladores también están debatiendo enseñar a los alumnos formas de reducir el desperdicio en sus mismas casas, así como eliminar las fechas de caducidad en alimentos que no son necesariamente perecederos.


Grupos ecologistas recibieron con agrado la votación, en un país donde se desperdician entre 20 y 30 kilos (44 a 66 libras) de comida por persona por año. El gobierno anunció en 2012 que quería reducir el desperdicio en 50% para el año 2025. La Federación de Venta al Menudeo y Comercio dice que los grandes supermercados están siendo blanco desproporcionado de la iniciativa. Agrega que el sector ya dona cada año miles de toneladas de comida a la caridad.


Los supermercados franceses han publicitado sus esfuerzos para combatir el desperdicio. Intermarché ganó atención mundial el año pasado con un anuncio que pedía a los consumidores comprar frutas y vegetales deformes para que los supermercados no tuvieran que tirarlos a la basura. Carrefour tiene un sitio en internet dedicado al tema.


El legislador socialista Guillaume Garon, patrocinador de la iniciativa, dijo que limitar el desperdicio no sólo es bueno para el medioambiente, sino también para la justicia social de los hambrientos. “Esto concierne a nuestros compatriotas que sufren diariamente, algo intolerable en el siglo XXI”, dijo a la legislatura.