SolLos neoyorquinos son famosos por ser indiferentes —pasan al lado de un hombre vestido con traje de conejo haciendo malabares con motosierras y no lo voltean a ver—, pero no te sorprendas si ves a multitudes de ellos en las esquinas de la ciudad este fin de semana, apuntando con sus teléfonos inteligentes hacia Nueva Jersey.


Esto es porque el viernes y el sábado son dos de los cuatro días en el año cuando la puesta del sol se alinea exactamente con las calles de este a oeste de Manhattan, enmarcando el orbe brillante entre acero y ladrillo de la ciudad.


El astrofísico Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden de Nueva York, ha acuñado inclusive un nombre para este fenómeno: el ‘Manhattanhenge’, por el ’Stonehenge’ inglés, el círculo prehistórico de rocas que se alinea con la salida del sol en el solsticio de verano.


“Es cierto, algunas ciudades tienen calles nombradas por el sol, como la Sonríes Highway en Long Island y Sunset Strip en Los Ángeles. Pero estas calles no son del todo derechas”, escribió deGrasse Tyson. “Y en las pocas veces cuando el sol se ha alineado con uno de los tramos de carretera, todo lo que tiene es el tráfico estancado porque el resplandor solar ciega temporalmente a los conductores”. “Entonces, el ‘Manhattanhenge’ debe ser un fenómeno único urbano en el mundo, si no en el universo”, dijo el astrofísico.