EconomiaUn mes después del terremoto que golpeó Nepal dejando miles de muertos y heridos, la economía del país se encuentra a media máquina y el Gobierno busca formas para lograr recuperar la normalidad en telecomunicaciones, electricidad y carreteras.


Las carreteras de acceso a Katmandú poco a poco van dejando la estampa de fuga de los días siguientes al seísmo, cuando miles de personas salían de la ciudad tras una pesadilla que dejó 8.600 muertos y miles de personas en la calle y sin hogar.


Esas vías hoy se van poblando de camiones y negocios, pero la rutina económica del pasado aún está lejos de volver. “Hay una mejora del 40 o el 50 % en el desempeño del mercado”, indicó a Efe el vicepresidente de la Confederación de Industrias de Nepal, Anuj Agrawal, al recordar el colapso inmediatamente posterior al terremoto.


Aunque el mercado ha estado enviando mensajes que “invitan al optimismo”, Agrawal no ocultó su preocupación ante la falta de demanda de consumo en el país, lo que ha generado unas pérdidas que las autoridades aún tratan de contabilizar.


Agrawal dijo que la población es reacia y la actividad de consumo “ha caído completamente” con centros comerciales y restaurantes sin apenas clientes. Las industrias más importantes de Nepal, situadas en la franja del Terai, que ocupa de este a oeste el sur del país en la zona fronteriza con India, apenas sintieron físicamente el seísmo por lo que han sufrido un impacto menor.


“Aunque las industrias están operativas muchas sufren la crisis de la mano de obra”, dijo Agrawal, al referirse a los distritos del Valle de Katmandú, donde vive una gran cantidad de trabajadores que sí sufrieron duramente los efectos del terremoto.


Los efectos del terremoto entre la población trabajadora no sólo afectan a la industria, de acuerdo con Subarna Dash Shrestha, anterior presidente de la Asociación de Productores Independientes de Energía. Una de las plantas hidroeléctricas en el distrito de Illan (noroeste) todavía no ha recuperado la normalidad por falta de operarios.


“La mayoría de nuestros empleados son de distritos como Sindhupalchok, Dolkha y Ramechhap, pero como no han podido regresar a trabajar estamos encontrando difícil operar la planta”, dijo Shrestha al mencionar varias de las zonas más castigadas.


En un país que recurre a personal altamente capacitado del exterior, especialmente de la India, también la decisión de estos de regresar a sus naciones de origen está dificultando el ritmo de recuperación. Entre las lecturas positivas está la de las telecomunicaciones, según indicó a Efe el portavoz de la Autoridad Nepalí de Telecomunicaciones, Achyuta Nanda Mishra.


“En seis distritos severamente afectados: Gorkha, Sindhupalchok, Rasuwa, Dolkha, Ramechhap y Dhading, más del 80 % de las torres de telecomunicaciones están funcionando, mientras que en el resto del país el funcionamiento normal alcanza al 90% de las torres”, indicó el funcionario del ente regulador.


Diferente es la situación en otro servicio esencial: la electricidad. Aunque la estructura ha aguantado más o menos intacta en el Valle de Katmandú, en los seis distritos más afectados continúa interrumpido el suministro desde el 25 de abril.


“Nuestros sistemas de distribución, incluyendo postes de electricidad, han sido destruidos completamente. En algunos lugares llevará tiempo restablecer el servicio”, dijo a Efe Mukesh Raj Kafle, director de la Autoridad Nepal de Electricidad, institución encargada de la producción y distribución de energía. Paradójicamente donde no hay problemas de suministro, en Katmandú, también ha caído significativamente la demanda.


“Antes del terremoto la demanda diaria de electricidad en Katmandú solía rondar los 400 megavatios por día. La cifra actual ronda entre los 200 y 250 megavatios”, indicó a Efe el responsable local del departamento de Suministros de la Autoridad, Bhuvan Chhetri.


Esa disminución se explica en miles de personas que no han regresado a sus casas, en que quienes lo han hecho usan menos energía y en que ir a bailar, al cine o a los centros comerciales han dejado de ser actividades habituales. La red de carreteras ha sufrido como pocas los movimientos telúricos.


El Ministerio de Infraestructuras y Transporte ha informado de que la autopista Araniko, que conecta con la frontera china, requiere un “serio trabajo” de reconstrucción. “Necesitaremos reconstruirla”, indicó a Efe el secretario de esa cartera, Devendra Karki, una tarea en la que probablemente ayudará el gigante asiático.