DominicanoUn juez de la Corte Suprema Estatal en Brooklyn desestimó los cargos de asesinato contra el dominicano Rubén Santiago y su compañero Keston Jones, ambos de 23 años de edad, por la muerte del médico Robert Reichl, quien murió al caer de la azotea de un edificio, pero la policía dijo que los sospechosos le habían rociado spray pimienta en los ojos, por lo que perdió el balance y se precipitó al vacío.


La muerte del galeno, quien había sido atraído a los sospechosos por la dominicana Glennys Reyes al apartamento en el que estaban los acusados, ocurrió en julio del 2013. El magistrado Joel Goldberg dijo que los fiscales no pudieron probar que los imputados le echaron el spray al médico y el forense determinó que el cadáver no tenía ninguna sustancia tóxica.


Tampoco se encontró ninguna evidencia de irritación ocular en los ojos de la víctima. Los acusados le robaron al médico $2.000 dólares antes de huir de la azotea y los investigadores policiales dijeron que ellos regresaron para atacarlo con el spray pimienta.


Una hora y 45 minutos después, el médico cayó de la azotea, matándose. “La evidencia demuestra que a pesar de su grado de intoxicación, el fallecido estaba consciente de su entorno”, dictaminó el juez. Santiago y Jones, fueron declarados culpables por robo en segundo grado y se enfrentan a condenas de entre tres años y medios a 15 años en la cárcel.


El abogado de Jones, Howard Greenberg, dijo que “ellos nunca debieron ser acusados de homicidio o negligencia criminal”. El defensor de Santiago, Peter Guadagnino, señaló por su parte que “este es un caso triste, pero mi cliente no es culpable de homicidio”.