Clinton


Dos políticos demócratas y un independiente se han comenzado a posicionar como alternativa a Hillary Clinton, que ya está inmersa en su campaña previa a las primarias del partido y parece abocada a una ceremonia de “coronación” sin rivales consistentes.


El exgobernador de Maryland Martin O’Malley habló hoy en la radio pública NPR para distanciarse políticamente de Clinton y poner los cimientos a una candidatura por la Presidencia de EE.UU. que podría anunciar a finales de mayo.


O’Malley, prácticamente desconocido para los votantes estadounidense en comparación con la mediática Clinton, aseguró hoy: “He ejecutado políticas progresistas y tengo un historial de logros… creo que mis diferencias (con Clinton) son claras”.


Según una reciente encuesta del instituto de investigación Centro Pew, un 73 % de los votantes nunca han oído hablar de O’Malley, pese a que el exgobernador es visto como uno de los posibles rivales de Clinton en las primarias del Partido Demócrata.


O’Malley intentó posicionarse más a la izquierda de Clinton al abogar hoy por un mayor aumento del sueldo mínimo, políticas económicas a favor de la clase media y argumentos en contra de la puesta en marcha del Tratado de Asociación Transpacífica, con países asiáticos y latinoamericanos del Pacífico.


Del mismo modo, el exsenador por Virginia Jim Webb aprovechó los programas de debate televisivos dominicales para presentarse como alternativa a Hillary Clinton, quien anunció sus intenciones de ser la candidata presidencial demócrata hace algo más de una semana y ya está inmersa en un tour por estados decisivos.


Webb, desconocido para el 68 % de los votantes, aseguró en entrevista con el canal CNN que el país está cansado de las mismas caras y necesitado de “una visión fresca sobre cómo resolver los problemas”.


El exsenador reconoció que su campaña no va a conseguir tener el nivel de fondos que se espera que recaude la largamente preparada de Clinton, cuya maquinaria electoral y sus buenas relaciones con Wall Street podrían llevarle a contar, según estimaciones, hasta 2.500 millones de dólares para su campaña.


“Nunca voy a tener un consultor político a mi lado susurrándome qué debo decir, qué vestir o si debo ir a Walmart o no”, aseguró Webb, que como los otros aspirantes aún no ha anunciado su intención de medirse a Clinton, que parece destinada a ser la candidata demócrata a la Presidencia sin gran oposición en las primarias.


Tanto O’Malley como Webb han pasado ya por el estado de Iowa, considerado clave en las elecciones y el proceso de primarias, para tantear sus posibilidades ante las elecciones por la candidatura.


Pero ninguno lo hizo con la expectación levantada por Clinton, que anunció su candidatura para 2016 con un tour por el semillero de votos de Iowa y New Hampshire, seguida de una multitud de periodistas, curiosos y portadas de la prensa local.


Clinton podría llegar a la convención demócrata de Filadelfia sin grandes dificultades tras imponerse en las primarias, algo que podría tener un reverso negativo al ser presentado por los republicanos como una “coronación” política sin debate real previo.


No obstante, aún queda por conocer si posibles rivales como el vicepresidente, Joe Biden, o la senadora Elizabeth Warren deciden finalmente medirse a Clinton.


Biden y Warren se han mantenido por el momento al margen del cortejo electoral tras el anuncio de Clinton y, sobre todo en el caso de la senadora, todo apunta a que no se postularán como alternativa dentro del partido.


El verso suelto de los progresistas en esta campaña podría ser el senador independiente de Vermont Bernie Sanders, que aseguró el domingo que decidirá “muy pronto” si se presenta como candidato de la alternativa liberal a Clinton.


Sanders afirmó en entrevista con “Fox News” que no se presentará si no es capaz de obtener suficientes apoyos para lanzar una “campaña creíble” y con posibilidades de victoria.