Petrobras


Durante un tenso período en la noche del miércoles, los periodistas que se encontraban reunidos para la conferencia de prensa acerca de la corrupción que plaga a Petrobras de Brasil comenzaron a sentir una sensación de ‘déjà vu’.


La compañía petrolera estatal había anunciado que a las 6 p.m. planeaba anunciar sus resultados financieros auditados del segundo semestre del año pasado, los cuales habían tenido un largo retraso.


Pero a medida que transcurrían los minutos después de la hora señalada, algunos periodistas comenzaron a temer una repetición de lo ocurrido en enero, cuando la empresa les hizo esperar hasta las 4 a.m. antes de presentar una versión no auditada de las mismas cifras.


Luego, a las 7:30 p.m., Aldemir Bendine, el nuevo presidente ejecutivo de Petrobras seleccionado por la presidenta Dilma Rousseff para rescatar a la compañía de sus problemas, finalmente apareció acompañado de la junta. “Gracias por su paciencia”, dijo.


Desde noviembre – cuando Petrobras reveló que se sospechaba que sus libros contables estaban tan viciados por un enorme escándalo de corrupción que PwC, su firma auditora, se había negado a aprobarlos – el mayor país de Latinoamérica ha estado en vilo preguntándose qué sucederá con su más importante compañía.


La compañía líder en el campo de la exploración y refinación de petróleo, así como en la importación de combustible del país está en medio de un escándalo de corrupción en el que los ex ejecutivos supuestamente se confabularon con contratistas y políticos para robar miles de millones de la compañía.


El no presentar las cifras de los dos últimos trimestres del año pasado auditadas independientemente a finales de este mes hubiera violado algunos de los acuerdos relacionados con los enormes préstamos otorgados a Petrobras – la compañía registró una deuda neta de US$106.2 mil millones para el 31 de diciembre. El no cumplir con la fecha límite hubiera llevado a Petrobras hacia un posible incumplimiento técnico y hubiera creado un riesgo sistémico para las cuentas nacionales de Brasil.


Esa amenaza por lo menos se evitó el miércoles, cuando el Sr. Bendine dio a conocer los resultados financieros que, según declaró, habían sido auditados sin salvedades por PwC.


Pero cualquier euforia ocasionada por haber evadido la quiebra fue reemplazada rápidamente en Brasil por el asombro horrorizado ante la magnitud de las pérdidas de Petrobras. La compañía registró una pérdida de un total de R$50.8 mil millones (US$16.8 mil millones) – de los cuales R$6.2 mil millones (US$2.06 mil millones) estaban directamente relacionados a las continuas investigaciones de corrupción de la empresa y R$44.6 mil millones a cargos por deterioro relacionados con retrasos en sus proyectos de refinerías y a las bajas en el precio mundial del petróleo.


Estos cargos llevaron a la empresa a una pérdida neta de R$21.6 mil millones el año pasado en comparación con una ganancia de R$23.6 mil millones en 2013. Esta pérdida se clasificó como la mayor pérdida nominal sufrida por una compañía brasileña que cotiza en bolsa desde 1986, según la consultora Economatica.


Alguna vez considerada confiable por parte de los inversores minoristas debido a sus dividendos regulares, este año no habrá ningún pago para conservar efectivo.


El Sr. Bendine declaró que los resultados financieros representaban una estimación conservadora de las pérdidas de la empresa. La cifra relacionada con la corrupción pudiera crecer, aseguró, si las investigaciones revelan nuevas tramas.


El Sr. Bendine pareció dar marcha atrás en las promesas del gobierno de que Petrobras no vendería parte de su “joya de la corona” – los llamados yacimientos petroleros presal en las aguas profundas del Atlántico Sur que la compañía descubrió y anunció con gran celebración en 2007.


Petrobras ha descartado la venta de activos del presal que estén en producción, pero está dispuesta a aceptar socios para aquellos que se encuentren en la fase exploratoria, señaló el Sr. Bendine.


“Existen situaciones en las que podríamos buscar un socio para que nos ayude en la exploración de campos [presal] que son de alto riesgo”, agregó.


Petrobras también declaró que recortará las inversiones el próximo año a cerca de US$25 mil millones, un 37 por ciento de su predicción inicial de US$39.5 mil millones.


Mientras que Petrobras se ha presentado a sí misma como una víctima del escándalo de corrupción, el Sr. Bendine indicó que la compañía no iba a aceptar la situación sin hacer nada. Él calificó los R$6.2 mil millones en pérdidas relacionados con la investigación de corrupción como “recuperables”, y agregó que esperaba que Petrobras empezará a recobrar parte del dinero en mayo.


La compañía dio a entender que podría demandar a algunos de sus ex contratistas por daños y perjuicios. Esto le ayudaría a compensar parte de las pérdidas potenciales a las que se enfrenta ocasionadas por demandas de inversionistas en EEUU, en donde tiene una cotización en bolsa.


Los abogados indicaron que la situación representaba una advertencia oportuna para las empresas acerca de la importancia de asegurar que el cumplimiento legal esté en orden.


“Estamos asesorando a las empresas brasileñas de todo tipo acerca de la implementación de programas de cumplimiento”, señaló Andrew Haynes, socio y codirector del bufete brasileño de Norton Rose Fulbright.


Otros abogados advirtieron que al tener a Petrobras cooperando plenamente con las autoridades, entre las cuales probablemente se hallan las de EEUU, es muy posible que las investigaciones se extiendan a sus contratistas y proveedores a nivel mundial.


“Lo más probable es que esta situación crezca todavía más rápidamente”, apuntó Richard Smith, jefe de investigaciones regulatorias y gubernamentales de Norton Rose Fulbright en EEUU.