Nigeria


La victoria de Buhar, reconocida por Jonathan, supone la primera alternancia democrática en Nigeria y supone un hito de gran calado en la agitada historia política de este país que ha vivido seis golpes militares desde su independencia en 1960 y ha sido gobernado por un mismo partido desde el fin de las dictaduras militares, hace 16 años.


La Comisión Nacional Electoral Independiente (INEC) anunció entrada la noche la aplastante victoria de Buhari en el Estado de Borno, epicentro de la insurrección islamista de Boko Haram. El líder opositor gana así en 21 de los 36 Estados de la federación nigeriana


La INEC precisó la mañana del miércoles que Buhari, de 72 años, del Congreso Progresista (APC), sacó 2,57 millones de votos de ventaja a Jonathan al recabar 15.424.921 votos (53,95%) de los 28.587.564 expresados.


Goodluck Jonathan, de 57 años, del Partido Democrático Popular (PDP), obtuvo 12.853.162 votos (44,96%) en la elección celebrada el pasado fin de semana.


“Felicito calurosamente al general Buhari”, dijo la noche del martes en un comunicado la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.


El presidente francés, François Hollande también felicitó a Buhari y “saludó la determinación del pueblo nigeriano” así como “el sentido de las responsabilidades” del presidente saliente, que reconoció su derrota.


En un país donde las disensiones políticas atizan con frecuencia las tensiones étnicas y religiosas hasta provocar sangrientos choques postelectorales, estos comicios, que transcurrieron en calma, no han dado lugar hasta ahora a actos violentos mayores.


Y el grupo islamista Boko Haram, que multiplicó los atentados suicidas en el norte estas últimas semanas y juró perturbar esta elección, no logró impedir el proceso electoral.


Miles de nigerianos, constató la AFP, salieron a las calles en Kano, la ciudad más grande del norte musulmán, para celebrar la victoria de Buhari en uno de los estados más golpeados por Boko Haram, con casi dos millones de sufragios contra algo más de 200.000 a favor de Jonathan.


Un montón de motocicletas y coches recorrieron las calles tocando las bocinas. Muchos bailaban con escobas simbolizando la promesa de campaña del opositor de terminar con la corrupción en el país.


“Cambio, cambio”, coreaban exultantes los partidarios del candidato opositor en las calles de Kaduna, una de las ciudades más importantes del centro del país, donde choques entre cristianos y musulmanes dejaron cerca de un millar de muertos cuando perdió Buhari en la presidencial de 2011.