Nepalese police personnel try to stop earthquake victims from blocking traffic along a road as they protest against the government's lack of aid provided to the victims in Kathmandu


La cifra de muertos por el terremoto que afectó a Nepal hace cuatro días superaba los 5.000 el miércoles y las autoridades del país admitían errores en su respuesta inicial, mientras los sobrevivientes aislados en pueblos y ciudades remotas aún aguardaban la ayuda.


En la capital, Katmandú, más de 200 personas protestaron afuera del Parlamento, exigiendo que el Gobierno entregue más buses para llegar al interior del país y mejorar la distribución de ayuda.


“No he podido contactar a mi familia”, dijo uno de los manifestantes, Kayant Panday. “No hay modo de saber si están vivos o muertos”.


El Gobierno aún debe evaluar la dimensión de los daños generados por el sismo del sábado de magnitud 7,8, ya que aún no alcanza las zonas montañosas más lejanas, pese a los suministros de asistencia y al personal que están arribando al país desde todas partes del mundo.


Muchos nepalíes debieron dormir en tiendas de campaña improvisadas por una cuarta noche tras el peor sismo que golpea al país en más de 80 años.


“Es un desastre a una escala sin precedentes. Ha habido algunas debilidades en la gestión de la operación de asistencia”, dijo el ministro de Comunicación de Nepal, Minendra Rijal, el martes. “Vamos a mejorar esto a partir del miércoles”.


El primer ministro de Nepal, Sushil Koirala, dijo a Reuters que, dado que todavía no ha hay información desde las aldeas y localidades más inaccesibles, el número de muertos podría llegar a los 10.000.


De concretarse, la cifra sobrepasaría las 8.500 víctimas fatales del terremoto de 1934, el último desastre de magnitud en golpear a la nación.