Acuerdo


Luego de conversaciones agotadoras y contenciosas, Irán y varias potencias mundiales alcanzaron un acuerdo histórico el jueves en el que se establecen límites al programa nuclear de Teherán con el fin de impedir que pueda producir armas atómicas.


A la república islámica se le prometió poner fin a años de sanciones económicas debilitantes, pero sólo si los negociadores transforman el plan en un pacto de amplio alcance. Intentarán hacer eso en los próximos tres meses.


Estados Unidos e Irán, viejos adversarios que negociaron gran parte del acuerdo, elogiaron los esfuerzos de sus diplomáticos luego de días con noches sin dormir en Suiza.


En declaraciones desde la Casa Blanca, el presidente Barack Obama lo llamó “un buen acuerdo” que atenderá las preocupaciones en torno a las ambiciones nucleares de Irán. El canciller iraní Javad Zarif consideró que se trata de “un desenlace en el que todas las partes salen ganando”.


Los involucrados han pasado 18 meses en negociaciones más amplias que fueron extendidas en dos ocasiones desde que se alcanzó un acuerdo interino poco después de que el presidente iraní Hasán Ruhani asumió el puesto. Dicho trato fue producto de más de un año de negociaciones secretas entre el gobierno de Obama e Irán, al que Estados Unidos aún considera el Estado que más patrocina el terrorismo a nivel mundial.


Los que se oponen al acuerdo, entre ellos Israel y los líderes republicanos del Congreso, se mostraron escépticos. Criticaron el esbozo, ya que dicen no hace lo suficiente para disminuir las posibilidades que tiene Irán de producir armas nucleares y tampoco ordena inspecciones lo suficientemente exhaustivas. Obama no coincidió con sus puntos de vista.


“Este marco podría bloquear todo camino que Irán pudiera tomar para desarrollar un arma nuclear”, declaró. “Este acuerdo no está fundamentado en la confianza. Está fundamentado en una verificación sin precedentes”.


Si llegan a implementarse, los entendimientos alcanzados el jueves representarían la primera ocasión en más de una década de esfuerzos diplomáticos en que las iniciativas nucleares de Irán serían revertidas.


En el acuerdo, Teherán se compromete a efectuar recortes significativos en sus centrifugadoras, las máquinas que pueden hacer girar el gas de uranio para enriquecerlo a niveles utilizados en las ojivas nucleares. De las casi 20.000 centrifugadoras que Irán tiene instaladas o funcionando en la actualidad en su principal sitio de enriquecimiento, el país sólo contaría con autorización para operar un poco más de 5.000.


Además, gran parte de sus reservas enriquecidas serían neutralizadas; un reactor que se tiene planeado sería reconstruido de forma que no produzca plutonio adecuado para armas, y se incrementarían el monitoreo y las inspecciones por parte de la agencia nuclear de la ONU.


Los socios de Estados Unidos en las negociaciones respaldaron firmemente el resultado. El presidente francés Francois Hollande, que había presionado a Washington para que éste adoptara una posición más dura, respaldó el trato, aunque también advirtió que “las sanciones canceladas pueden volverse a aplicar si el acuerdo es incumplido”.


Obama buscó enmarcar el pacto como un alivio que reduce las posibilidades de que el inestable Oriente Medio se torne aún más inestable con la introducción de un Irán que posea armas nucleares. Muchos temen que eso desataría una carrera armamentista que pudiera salirse de control en una región en la que abundan la rivalidad sectaria, las amenazas terroristas y los Estados débiles o fallidos.


El mandatario estadounidense dijo que había hablado con el rey Salman de Arabia Saudí y que lo invitó a la residencia presidencial de Camp David, así como a otros líderes árabes, con el fin de que analicen una estrategia de seguridad. Los saudíes, suníes en su mayor parte, han hecho amenazas veladas sobre crear su propio programa atómico para contrarrestar a Irán, gobernado por chiíes.


Obama también habló por vía telefónica con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, tal vez el crítico más agudo de la diplomacia del gobierno estadounidense con Teherán. Un acuerdo final “debe revertir significativamente las capacidades nucleares de Irán y detener su terrorismo y agresión”, afirmó Netanyahu en Israel.


Pero el presidente estadounidense guardó sus palabras más duras para los miembros del Congreso que han amenazado con tratar de anular el acuerdo o aprobar nuevas sanciones contra Irán. En declaraciones desde el Rosedal de la Casa Blanca, dijo que los asuntos que están en juego “son mayores que la política”.


“Estos son asuntos de guerra y paz”, afirmó, y si el Congreso acaba con el acuerdo “la unidad internacional se vendrá abajo, y el camino hacia un conflicto se hará más ancho”.


En el Capitolio, los opositores al acuerdo reaccionaron lentamente a la noticia proveniente de la ciudad suiza de Lausana, tal vez porque el marco fue mucho más detallado de lo que varios diplomáticos habían pronosticado en una agitada semana de negociaciones.


El republicano John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, dijo que sería “inocente insinuar que el régimen iraní no seguirá utilizando su programa nuclear, y cualquier alivio económico, para desestabilizar la región aún más”.


Por su parte, Bob Corker, republicano por Tennessee y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo que su panel sometería a votación este mes una legislación que le daría al Congreso el derecho a sufragar en torno a un acuerdo final.


El senador Tom Cotton, republicano por Arkansas y recién llegado a la cámara alta -quien redactó una carta dirigida a los líderes iraníes y firmada por muchos legisladores republicanos el mes pasado_, dijo que trabajaría “para proteger a Estados Unidos de esta peligrosa propuesta”.


Muchos de los límites al programa nuclear iraní permanecerían vigentes durante una década, mientras que otros durarían 15 o 20 años. Estados Unidos, las Naciones Unidas y la Unión Europea suspenderían las sanciones económicas y financieras relacionadas con los programas nucleares de Irán luego de la que Agencia Internacional de Energía Atómica confirme que Teherán está cumpliendo con el acuerdo.