Baltimore


Dos mil miembros de la Guardia Nacional y otros mil policías patrullan ayer las calles de Baltimore (Maryland) para tratar de evitar que se repitan los violentos sucesos de ayer que se saldaron con varios agentes heridos y numerosos daños materiales.


A la Policía de Baltimore se han sumado efectivos de poblaciones y estados aledaños como Pensilvania, Nueva Jersey y el Distrito de Columbia para ayudar en un despliegue policial que ocupa gran parte de la ciudad.


Además, a partir de las 21:00 hora local (1:00 del miércoles GMT) estaba previsto que la Policía utilice señales acústicas para recordar a los manifestantes que una hora después, a las 22:00, daría comienzo el toque de queda decretado por la alcaldesa de la ciudad, Stephanie Rawlings-Blake.


El toque de queda, que afecta a toda la ciudad, se levantará a las 5 de la madrugada y se repetirá cada día durante una semana.


Por el momento, las protestas transcurrieron ayer de forma pacífica al grito de “¡Queremos paz!”, e incluso ha habido vecinos de Baltimore que han formado un cordón humano frente a los policías para “protegerlos” de posibles ataques y desalentar a quienes pudiesen haber iniciado acciones violentas.


Por su parte, las escuelas del Baltimore han anunciado que retomarán las clases hoy, después de permanecer cerradas ayer. Los disturbios de la noche del lunes se saldaron con un total de 20 agentes heridos y 200 apresados.