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Más del doble de habitantes de zonas rurales carecen de acceso a servicios esenciales de salud, con respecto a los que sufren de esta misma situación en las ciudades, afirmó hoy la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


En áreas rurales, el 56 % de personas no goza del derecho fundamental a la salud, frente a 22 % en circunscripciones urbanas, según un estudio dirigido por la OIT y que cubre información de 174 países.


Las diferencias más importantes entre regiones rurales y urbanas se observan en Asia, aunque en números absolutos África tiene el mayor número de personas que no cuentan con atención sanitaria básica: un 83 % en zonas rurales.


El estudio establece que a pesar de que la salud está garantizada en las legislaciones nacionales, éstas tienden a aplicarse poco o nada fuera de las ciudades, lo que se agrava por la falta de personal médico y auxiliar.


“Aunque la mitad de la población mundial vive en regiones rurales, sólo el 23 % de sanitarios del mundo trabajan allí”, dijo en una rueda de prensa la directora del Departamento de Protección Social de la OIT, Isabel Ortiz.


Por esa razón, de un déficit mundial de 10,3 millones de sanitarios, siete millones deberían ser enviados a trabajar a esas zonas. La subfinanciación está muy relacionada con la ausencia de servicios sanitarios, según la OIT, que ha constatado que la falta de recursos es dos veces más grave en la zonas rurales que en las urbanas.


Los pagos directos que empobrecen a los enfermos son igualmente elevados en áreas rurales, particularmente de África y Asia, donde éstos deben pagar el 42 y 46 %, respectivamente, de sus gastos de salud.


“Luchar contra las desigualdades demanda considerar las características propias de las poblaciones rurales, principalmente la fuerte tasa de pobreza y la informalidad del empleo”, señaló por su parte la coordinadora de políticas de salud de la OIT, Xenia Scheil-Adlung.


Para ello, agregó, se deben adoptar políticas socio-económicas y de mercado de trabajo que sean complementarias para estimular el crecimiento económico inclusivo”.


“Nuestro estudio muestra que invertir en la salud rural, dentro de un sistema nacional de salud, es abordable y ofrece buenos rendimientos económicos y sociales. Es posible avanzar hacia una protección social universal en cualquier país, más allá de su nivel de ingresos”, aseguró Ortiz.