Sentencia


Como una decisión “favorable” y “acertada” consideraron ayer dirigentes feministas la sentencia TC/0070/15 del Tribunal Constitucional (TC) que elimina el artículo 35 de la Ley de Divorcio, que establece que la mujer divorciada debe esperar 10 meses para volver a casarse, contrario al hombre, que puede cambiar su estatus legal en el momento en que lo decida.


Sergia Galván, directora ejecutiva de la Colectiva Mujer y Salud, cree que la decisión del más alto tribunal paga una deuda social que había con los derechos de las mujeres. “Llevábamos muchos años, décadas, pidiendo la eliminación de ese artículo”, dijo en entrevista con DL.


Asimismo, destacó que la decisión es cónsona con la Constitución de la República, que en el artículo 39 establece el principio de igualdad, y también con los compromisos del Estado dominicano en materia de derechos humanos.


De su lado, Lourdes Contreras, coordinadora del Centro de Estudios de Género de Intec, piensa que la del TC “es una decisión justa que supera algunos de los aspectos discriminatorios de las legislaciones vigentes en el país”.


“Y además, lo más importante es que crea jurisprudencia en relación con los temas en las relaciones de hombres y mujeres, frente al vínculo del matrimonio”, subrayó.


Coincidieron por separado en que esta decisión puede ser la base para superar otras legislaciones dominicanas que contienen aspectos discriminatorios respecto a las mujeres.


Se recuerda que el tribunal falló una acción directa de inconstitucionalidad interpuesta por Ángela Merici Mendoza Minier en el 2010, por lo que Contreras comenta que fue una justicia “retrasada”, porque la señora debió esperar cinco años cuando no deseaba esperar 10 meses.


La prohibición de la ley parte de la presunción de que al casarse inmediatamente del divorcio, la mujer podía ocultar a su nuevo marido un estado de embarazo de su pareja anterior. No obstante, los jueces del TC argumentaron que en la actualidad existen los mecanismos tecnológicos para detectar si una mujer está embarazada al momento de contraer matrimonio, y también para especificar la paternidad de un niño.