Detenidos


La Policía de Australia arrestó hoy a cinco personas que planeaban un atentado terrorista inspirado en el Estado Islámico (EI) durante la ceremonia del Día de ANZAC, una fiesta nacional que los australianos y neozelandeses celebran el 25 de abril.


Al menos tres de los cinco detenidos resultaron heridos durante la operación antiterrorista llevada a cabo en Melbourne, capital del estado de Victoria, situado en el sureste de Australia, según la emisora local ABC.


Uno de los sospechosos, Sevdet Besim, de 18 años, fue acusado en los juzgados de Melbourne esta tarde de conspiración para cometer un atentado.


El imputado quedó en custodia hasta el 24 de abril porque no solicitó la libertad bajo fianza, aunque la defensa declaró posteriormente que tiene planes de solicitarla próximamente.


Besim y otro de los detenidos, también de 18 años, planeaban un atentado, de acuerdo con el subdirector en funciones de la Policía, Neil Gaughan.


“Creemos que ambos se preparaban para un ataque terrorista durante los actos del Día de Anzac en Melbourne que tenía como objetivo agentes de la Policía”, detalló Gaughan a la prensa.


Las autoridades describieron los planes terroristas como “inspirados” por el Estado Islámico (EI), según las pruebas recogidas y las declaraciones tomadas.


De las otras tres personas, uno será acusado de posesión ilícita de armas y las dos restantes se encuentran en custodia policial y cooperan en la investigación.


“Estamos seguros de que hemos abortado la amenaza”, declaró por su parte el subcomisionado de la Policía de Victoria, Shane Patton, y pidió a la población que siguiese adelante con sus planes para la citada festividad con normalidad.


Un grupo de “hackers” secuestró el 12 de abril la página web del aeropuerto internacional de Hobart, en la sureña isla australiana de Tasmania, y publicaron un texto de apoyo al EI.


Las fuerzas de seguridad australianas vigilan estrechamente a unas 400 personas sospechosas de apoyar al EI, mientras que unos 110 nacionales han salido del país para unirse a los yihadistas que luchan en Siria e Irak, y de los cuales una veintena habría muerto en combate.