Boston


Con el firme deseo de seguir adelante, Boston miró ayer al pasado para honrar a las víctimas de las bombas colocadas hace dos años en la línea de meta de su maratón por los hermanos Tsarnaev, a la espera de saber si el menor de ellos será condenado a la pena de muerte.


Los duros testimonios que víctimas y policías reprodujeron durante los 35 días de juicio contra Dzhokhar Tsarnaev despertaron en la ciudad el recuerdo de aquel 15 de abril de 2013, cuando dos bombas acabaron con la vida de tres personas y causaron 264 heridos, algunos de los cuales sufrieron serias amputaciones.


Dzhokhar Tsarnaev fue declarado culpable el 8 de abril de todos los cargos de los que era acusado, pero todavía no se sabe si el joven, de 21 años, cuyos abogados alegaron que actuó influenciado por su hermano mayor, muerto en una persecución policial posterior al atentado, será condenado a cadena perpetua o a la pena de muerte, como reclama el Gobierno federal.


El sonido de las gaitas de la policía de Boston y el replicar de las campanas precedieron al minuto de silencio que familiares de las víctimas y cuerpos de Policía y emergencia local guardaron a las 14.49 hora local (18.49 GMT), cuando se produjo hace dos años la primera de las detonaciones.


“Es un día muy personal y difícil para mí”, dijo en declaraciones al “Boston Globe” una de las supervivientes, Jenna Dziedzic, de 37 años, que en el momento de la explosión estaba en el restaurante “Forum”, en la misma calle donde se colocó la línea de meta de la carrera.


Este restaurante, que echó el cierre el 1 de marzo de este año, se convirtió en un símbolo de unidad y fuerza, pues sus trabajadores no dudaron ni un minuto en salir a la calle el día de la tragedia para atender a los heridos, entre el humo y la confusión. Sabrina Dello Russo, que también estaba en este restaurante, abrazó a sus amigos durante el minuto de silencio.


“Me asaltó el recuerdo de lo que ocurrió exactamente hace dos años, de lo que solo fue una gran detonación para nosotros”, explicó al “Boston Globe”, diario al que también aseguró que la ciudad “está lista para seguir adelante”.


El lema escogido tras el atentado, “Boston Strong” (Boston Fuerte), se repitió en redes sociales como Twitter y en las camisetas de los transeúntes, así como en los escaparates de los comercios.


El posible cierre a la tragedia se conocerá a partir del 21 de abril, cuando el jurado comenzará a deliberar sobre la condena de Tsarnaev, culpable de todos los cargos, 17 de los cuales podrían acarrear una condena a muerte.


A nivel federal el Gobierno puede acusar y ejecutar al condenado, a pesar de que en el estado de Massachusetts no existe la pena capital desde 1980.


Durante el juicio, la defensa presentó a Dzhokhar como una persona bajo la influencia de su hermano mayor, Tamerlán, quien adoptó ideas radicales islamistas y planeó de principio a fin el que se considera como el peor atentado en suelo estadounidense desde el 11 de septiembre de 2001.


Tamerlán falleció varios días después del atentado en una espectacular persecución en los suburbios de Boston, en la que también resultó muerto un agente de policía de Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).


Dzhokhar consiguió darse a la fuga y esconderse en el bote de recreo de un residente de la localidad de Watertown hasta que fue descubierto y detenido, poniendo así fin a 24 horas de toque de queda en Boston y alrededores.


El día de hoy servirá para “homenajear cada año el espíritu de resistencia de la gente de Boston, que respondió de forma ejemplar a las perdidas y tragedias del 15 de abril de 2013”, subrayó la oficina del alcalde de la ciudad, Martin J. Walsh.