1427800729_766008_1427803412_noticia_normalArgentina amaneció este martes paralizada por una huelga que no ha sido catalogada como general pero que ha ido sumando sindicatos de diversos sectores económicos y políticos. Todo comenzó como un paro de los trabajadores del transporte, desde los trenes y loscolectivos (autobuses) hasta el subte (metro) y los aviones, pero con el correr de los días previos a la medida de fuerza se han ido sumando otros como los de empleados de bancos, los de gasolineras y los recolectores de residuos. Dos sindicatos identificados con el Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner, los de chóferes de autobús y locomotoras, encabezan la huelga que ha logrado una adhesión unánime de los opositores. Protestan contra la falta de actualización por inflación del impuesto a la renta, pero también están midiendo fuerzas entre sí y ofreciendo un mensaje de fortaleza frente a los candidatos presidenciales que se medirán en las primarias del próximo 9 de agosto.


El paro afecta el transporte público, los aviones, los bancos y las gasolineras

A la falta de medios de transporte público desde la medianoche del martes se han sumado los piquetes que los militantes del trotskista y opositor Frente de Izquierda han montado en las carreteras de acceso a Buenos Aires. Esta es la razón por la que muchos empleados de otros sindicatos que no se adhieren a la huelga tampoco han podido asistir a su trabajo. Por ejemplo, la medida mermó la asistencia de docentes y alumnos a las escuelas. La prensa de las otras principales ciudades de Argentina, como Córdoba, Rosario, Tucumán, Mendoza y La Plata, informa de que también allí impacta el paro.


“Hubiera trabajado el 95% de la gente, pero no pueden porque no tienen con qué viajar”, opinó esta mañana el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández. El también candidato presidencial para las primarias kirchneristas, uno entre seis contendientes, insistió en calificar el paro de “político”. Un día antes, el ministro de Economía, Axel Kicillof, había calculado que el impuesto a la renta afecta solo a “entre el 10% y el 15% de los trabajadores”. Un artículo del portal de noticias Infobae advertía este lunes que hasta el 27% de los empleados estarían incluidos entre los contribuyentes de este tributo, no solo oficinistas de altas nóminas. Además, la inflación asciende al 29,9% anual, según agencias provinciales de estadística, y los sindicatos temen que los aumentos salariales que se negociarán este año sean absorbidos en buena medida por el gravamen a la renta.


Cuando faltan cuatro meses y pocos días para las primarias presidenciales, la huelga también supone un mensaje de fortaleza política de los sindicalistas para los candidatos kirchneristas y opositores. Los tres favoritos son el kirchnerista moderado Daniel Scioli, el peronista opositor Sergio Massa y el conservador Mauricio Macri. La falta de actualización por la inflación del IRPF es en sí un ajuste. En el segundo país con más afiliación sindical de Latinoamérica (37%, solo por debajo de Cuba), uno de los líderes sindicales del transporte, Juan Schmid, advirtió: “Fijamos una actitud ante este Gobierno y también ante los que vengan a sucederlo en este mandato”. Además, supone una demostración de fuerza entre los principales sindicalistas: ya no son solo los opositores como el camionero Hugo Moyano los que paralizan Argentina, como en las tres anteriores huelgas generales entre 2012 y 2014, sino los que hasta este momento han sido kirchneristas pero ahora desafían a Cristina Fernández, como Roberto Fernández, de los autobuses, y Omar Maturano, de los trenes.


Fuente: El País