DominicanosNumerosos dominicanos, hondureños garífunas, boricuas y otros latinos que murieron quemados, asfixiados por el humo o pisoteados en la estampida, en el fuego de la discoteca y club social “Happy Land” (Tierra Feliz) en Bronx hace 25 años, fueron recordados ayer con misas, una procesión y un acto memorial en el monumento erigido a los 87 muertos.


La misa se ofició en la iglesia católica Santo Tomás de Aquino en el 1900 de la calle Crotona Parkway y la procesión recorrió dos cuadras desde las 7:00 de la noche, hasta llegar a la intersección de la calle Southern Boulevard y la avenida Tremont Este, donde estaba la discoteca y se yergue el monumento.


Docenas de familiares de las víctimas, participaron en ambos actos, portando velones, fotografías, flores y otras alegorías en memoria de sus deudos.


Muchos, lloraban a un cuarto de siglo después de la tragedia provocada por el cubano “Marielito” Julio González, quien con celos desenfrenado porque su novia, que trabajaba en el negocio, rompió las relaciones, compró un galón de gasolina, la roció por debajo de las brechas de la puerta principal y prendió fuego con dos fósforos.


Las lágrimas, fueron nuevamente parte de las dramáticas escenas que se volvieron a vivir en el lugar, como si quienes lloraban, estuvieron viendo de nuevo los cadáveres amontonados en la acera, frente a los escombros de “Happy Land” y envueltos en mantas blancas, mientras ni siquiera los rescatistas y la policía, podían deshacerse de la gran conmoción y algunos de los oficiales, también lloraban.


Este reportero, estuvo en la escena a media mañana del 25 de marzo de 1990 cubriendo la tragedia y aún, sobrevive el impacto de aquel horrible espectáculo, mezcla de desamor, venganza desenfrenada y muerte masiva.


A González, quien fue condenado a 87 cadenas perpetuas consecutivas, una por cada víctima, más otras sentencias adicionales, se le negó libertad condicional la semana pasada, cuando la solicitó por primera vez desde que pulga la sentencia que lo mantendrá de por vida detrás de los barrotes.


Fue declarado culpable de 174 cargos de asesinato, después de haber quemado la discoteca.


“El señor González no podría vivir en libertad sin volver a cometer crímenes horrendos y su liberación no es compatible con el bienestar de la sociedad”, dictaminaron los miembros de la junta.


González, de 60 años de edad, compró gasolina en una estación cercana a la discoteca, luego de una discusión con Lydia Feliciano, su novia en aquel entonces.


Ella era la taquillera del negocio y él regresó con el embase, después de pagar $1 dólar por el combustible, que derramó por debajo de la puerta de la discoteca, tras ser expulsado por un portero y encendió la gasolina con dos fósforos.


La señora Feliciano, fue una de las seis personas que lograron escapar de las llamas, salvándose milagrosamente de la masacre.


Cuando fue interrogado por la policía él dijo que “el diablo me ordenó que quemara a todo el mundo”. Intentó suicidarse y fue puesto en una celda especial de vigilancia en la cárcel de Rikers Island, hasta ser procesado en la corte.


“La ira estaba con el hombre que dejé atrás”, les dijo a los miembros de la junta en un video conferencia desde la cárcel, situada en el suburbio de Dannemora en Nueva York.


“En ese momento, yo no estaba pensando en lo que estaba haciendo”, añadía el cubano. “En relación a la discoteca, no sabía cuántas personas estaban adentro. Cuando llegué vi a pocos bailando y bebiendo, pero la discoteca tenía dos plantas y yo no lo sabía”, relató.


El propietario de “Happy Land”, había sido multado numerosas veces por violación a los códigos de los bomberos y edificios y no tenía puertas de salida de emergencia.


Los investigadores creyeron que se produjo una estampida entre los asistentes, en la que murieron muchos y el resto, pereció asfixiado por el humo y quemados.


González le dijo a la junta que si era puesto en libertad condicional, viviría con un pariente que no identificó, pero el panel alegó también que él no ha hecho ningún esfuerzo para superarse en la cárcel, como estudiar el bachillerato o aprender inglés.