PapaEl papa Francisco consideró hoy en una entrevista en exclusiva con la cadena mexicana Televisa que haber usado el término “mexicanización” para referirse al aumento del narcotráfico y la criminalidad en Argentina le cierre las puertas de México, país que espera visitar pronto.


En coincidencia con el segundo aniversario de su Pontificado, Francisco accedió a responder a las preguntas de la corresponsal de Televisa en el Vaticano en una entrevista cuya segunda parte será difundida este mismo viernes por la noche.


Al ser consultado expresamente por la entrevistadora sobre el uso que hizo de la palabra “mexicanización” el mes pasado, dijo que es un término “técnico” que “no tiene que ver con la dignidad de México”.


“Es como cuando hablamos de la balcanización, ni los serbios, ni los macedonios, ni los croatas se nos enojan. Ya se habla de balcanizar algo y se usa técnicamente y los medios de comunicación lo han usado muchas veces ¿no?”, respondió.


El máximo jerarca del catolicismo expresó a finales de febrero su preocupación por el avance del narcotráfico en Argentina en una carta dirigida al legislador porteño Gustavo Vera, en la que pidió “evitar la mexicanización” del país.


Francisco reconoció que aquel comentario “levantó pólvora” pero dijo que según “las estadísticas” que le llegaron de “algunos periodistas” de México, “el noventa por ciento del pueblo mexicano no se sintió ofendido por eso”.


“Me alegro porque para mí hubiera sido un gran dolor que se interpretara de esa manera”, confesó.


Además, recordó que el Gobierno mexicano “después de haber preguntado, aceptó las explicaciones” de la Santa Sede, que “son las verdaderas”.


“Eso no me cerró las puertas a México, voy a ir a México”, concluyó.


El pontífice también se refirió al caso de los 43 estudiantes desaparecidos el pasado 26 de septiembre en Iguala, el estado mexicano de Guerrero, en un caso que ha dado la vuelta al mundo y que ha puesto en una situación muy comprometida a las autoridades mexicanas.


“De alguna manera están pidiendo que… no digo venganza, justicia, y que se los recuerde”, recalcó.


Opinó que echarle la culpa al Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto es “la solución, la respuesta mas superficial”.


“Todos tenemos de alguna manera la culpa al no hacernos cargo del sufrimiento; hay gente que está bien y la muerte de estos chicos no les llegó, le resbaló”, afirmó, aunque luego aclaró que “la mayoría del pueblo mexicano es solidario y sobre todo tiene que poner el hombro allí para resolver esto de alguna manera”.


Reconoció que para los mexicanos “es muy difícil denunciar a un narcotraficante”, porque “le va la vida a uno, es una especie de martirio, es duro”.


“Todos en situaciones así, en México tenemos que ponerlo (el hombro); echarle la culpa a una sola persona, a un solo sector, a un solo grupo es infantil”, subrayó.


El papa también reveló que designó cardenal al mexicano Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, en el estado de Michoacán, vecino de Guerrero, “porque está en la sartén, está en una zona muy caliente y es un testimonio de hombre cristiano, de gran sacerdote”.


En alusión a lo sucedido en esos territorios, sometidos a la violencia del crimen organizado y ahogados por la corrupción política, recordó que “no es el primer momento difícil que está pasando México”.


Argumentó que a ese país “el diablo lo castiga con mucha bronca”, como cuando sufrió persecuciones religiosas en el pasado, porque “el diablo no le perdona a México que Ella (la Virgen de Guadalupe) haya mostrado allí a su Hijo”, sostuvo.


“México es privilegiado en el martirio por haber reconocido, defendido a su Madre”, añadió al recordar que hay “mexicanos católicos, no católicos, ateos, pero todos son guadalupanos”.