alcarrizos Los Algarrobos, V. Altagracia.- Bertina Ciprián atraviesa por una triple aflicción.


La pérdida de su padre el mismo día que nació su hijo, el supuesto hurto de este y el dolor que genera el parto por cesárea.


Perturbada por las distintas situaciones que la agobian, respira hondo para evitar que las lágrimas afloren, y dice que nunca pensó en dar en adopción o regalar a su bebé como afirmara Olga Pérez, una de las enfermeras involucradas en el hecho y suspendida de sus funciones en el hospital.


Hoy se cumplen 19 días del nacimiento de su quinto hijo y solo lo ha visto en una foto que le mostraron las autoridades del Consejo Nacional para la Niñez (Conani).


Esto, porque ella fue dada de alta del hospital Vinicio Calventi en que fue desembarazada y donde la criatura se quedó por presentar problemas respiratorios.


“Yo deseaba tener ese bebé y yo ni siquiera lo conozco”, dijo la madre que reside en la comunidad de Los Algarrobos en Villa Altagracia.


Al preguntarle la razón por la cual tardó tanto en regresar a ver cómo evolucionaba su hijo, respondió que la condición económica no le permitía viajar más de 40 kilómetros hacia Los Alcarrizos, lugar donde está ubicado el hospital.


“Un carro me cobra RD$100 por llevarme hacia allá. Lo poco que tenía ahorrado para comprar la cuna se gastó”, precisó.


El día que le dieron de alta del centro, cuenta ella que alguien, a quien no identificó, le explicó que dejara algunas cosas para el infante de sexo masculino, como pampers, toallas húmedas y leche.


Ciprián dijo que preguntó que cuándo le daban de alta a su hijo y le respondieron que no sabían, por lo que solo se mantenía llamando al hospital.


Pasados los siete días decidió buscar dinero prestado e ir al hospital. Al llegar allá le informaron en el área de Neonato que su criatura había muerto.


“Con todas mis complicaciones y todo lo que me estaba pasando se me turbó la cabeza y yo lo único que me acuerdo que le dije al policía que me ayudara a llegar al ascensor”, contó.


Al llegar a la casa le informó a Epifanio Polanco, su esposo, lo que había ocurrido, pero este no creyó que su hijo falleció. Al amanecer fue al hospital a reclamar el cuerpo sin vida de su hijo.


En principio también “me dijeron que él había muerto, pero luego llegó el encargado de esa área y dijo que no era así, que el bebé lo habían entregado a la madre”. Polanco le dijo a la subdirectora del Vinicio Calventi, Evelyn Cueto, que no le fue entregado el bebé, por lo que esta envió al padre junto con un guardía a buscar la madre.


“Tras regresar al hospital el bebé había aparecido. Pero estaba en manos del Conani. Nos llevaron a la dirección y estaban las enfermeras y un fiscal”, dijo Polanco.


En esa oficina, el fiscal, a quien tampoco identificó, y las autoridades cuestionaron a las enfermeras, quienes decían todo lo opuesto a lo que tenían las cámaras de vigilancia que tienen apostadas en el centro de salud.


“Yo solo quiero que me entreguen a mi muchachito”, dijo el padre muy preocupado por toda la situación.


Fuente: El Día