1427798766_586926_1427798974_noticia_normalGermanwings, la filial de bajo coste de Lufthansa, anunció el pasado viernes una ayuda de urgencia de 50.000 euros para cada una de las 149 víctimas del avión siniestrado en los Alpes el 24 de marzo. Pero los costes económicos de la tragedia van a ir mucho más allá de esos casi 7,5 millones de euros. El consorcio que asegura a la aerolínea, liderado por Allianz, ya ha reservado 300 millones de dólares (278 millones de euros), según informa el diario económico Handelsblatty confirma un portavoz de la compañía.


Esta cantidad estaría destinada a indemnizar a las familias de las víctimas, sufragar los costes del rescate y sustituir el Airbus A330 que se estrelló en las montañas del sur de Francia y otros gastos asociados, que finalmente deberá afrontar la aseguradora. La cifra de 300 millones de dólares podría incrementarse próximamente.


La mayor parte del dinero irá destinado a indemnizar a las familias de los pasajeros y tripulación fallecidos. Los 50.000 euros de ayuda de urgencia no van en detrimento de futuras indemnizaciones, que en estos casos suelen rondar el millón de dólares (unos 932.000 euros) por cada víctima. Lufthansa ya ha anunciado su voluntad de no escatimar en las indemnizaciones. La compañía tenía además asegurado el Airbus A320 siniestrado en unos 6,5 millones de euros.


La aseguradora es la responsable de hacerse cargo de los costes incluso si, como apuntan todos los indicios, el accidente fue provocado por un piloto de la compañía. La Fiscalía de Marsella apuntó la semana pasada a la presunta responsabilidad del copiloto Andreas Lubitz. “Inició el descenso por su cuenta con intención de destruir el avión”, dijo el fiscal francés. La Fiscalía de Düsseldorf añadió el martes que Lubitz había estado en tratamiento durante un largo periodo de tiempo por tendencias suicidas.


El copiloto de 27 años estuvo en “al menos en tres ocasiones” en la clínica universitaria de Düsseldorf entre febrero y marzo de este año, según informa el martes el tabloide Bild. Todos los indicios apuntan a que temía perder la licencia de vuelo que vencía entre junio y julio de este año; y que ese sería el desencadenante de la tragedia.


Fuente: El País