IncidenteLos hechos de violencia, aunque aislados, que se han registrado en los últimos días aquí y en Puerto Príncipe, Haití, comienzan a generar preocupación y hasta temor entre todos los sectores de aquí, ante un eventual cierre temporal del tradicional mercado binacional que se realiza lunes y viernes de cada semana.


La preocupación es válida por cuanto el pasado viernes 27, dicho mercado, que siempre se inicia a las 5:00 de la mañana, no fue sino pasadas las 9:00 que el Gobierno, a través de la Dirección General de Aduanas (DGA), autorizó el ingreso de miles de haitianos quienes junto a una diversidad de productos de uso y consumo, estuvieron varados por más de cuatro horas.


Esto así, porque esta provincia que va para dos décadas ocupando el primer lugar en el mapa de pobreza de este país, seguida de Pedernales y San Juan, el mercado binacional en el que dominicanos y haitianos intercambian una diversidad de mercancías, se ha convertido en su principal actividad económica, de la que viven miles de hogares


Producto de los incidentes que se han registrado en ambos países y la tardanza en reabrir el portón de entrada de los haitianos por parte de las autoridades dominicanas, provocó que miles de esos extranjeros optaran por retornar a sus respectivas comunidades, temerosos por posibles agresiones físicas y verbales, lo que reduce en más de un 50% el intercambio de mercancías en comparación con épocas normales.


La sentencia No. 168/13, la aparición de un joven haitiano colgado de un árbol en un parque de Santiago de los Caballeros, después de haber sido asesinato a palos por “desconocidos”, quema de la bandera dominicana en Haití por grupos de vándalos y la ocupación momentánea del consulado general en Puerto Príncipe, han provocado un estado de tensión y fricción entre ambos países, acciones que, según comerciantes consultados, constituyen aspectos que provocan su temor a la suerte que pueda correr el mercado binacional.


Lejos siquiera de suspenderse por algún periodo corto de tiempo producto de los problemas dominico-haitianos que se han estado registrando en ambos países, prácticamente todos los sectores sociales, económicos, agrícola y político, reclaman no solo su continuidad, sino su regularización definitiva mediante acuerdos bilaterales entre los gobiernos dominicano y haitiano.


En los últimos años, producto de la activa actividad comercial binacional, en este municipio y en la provincia, diferentes sectores se han agrupado, y se pueden mencionar la de mujeres pepeseras, asociaciones de motoconchistas, de dueños de camiones transportista de mercancías, de comerciantes mayoristas y detallistas.


A todo esto hay que mencionar las cientos de toneladas de productos comestibles vendidos por dominicanos a los haitianos, miles de unidades de huevos, cientos de pollos vivos, embutido, agua embotellada y los cientos de miles de pesos que cobra el Ayuntamiento municipal a los haitianos por el uso del suelo.