HuelgaEl comité pro construcción de un acueducto y un nuevo cementerio en el Distrito Municipal de Baitoa, al suroeste de esta provincia, paralizó las principales actividades de la comunidad por 24 horas, sin que ninguna autoridad se apersonara al lugar para dialogar con los dirigentes comunitarios.


Mientras, los agentes policiales que fueron enviados a la zona tuvieron que encargarse de recoger de las vías públicas los obstáculos que los huelguistas lanzaron a las calles, para facilitar el tránsito a los vehículos privados que circulaban en la comunidad.


Los dos sindicatos de guaguas que ofrecen los servicios al público al igual que el sindicato de motoconchos se sumaron al paro de labores.


Isidro Saviñón, presidente de los motoconchistas, declaró que es injusto que los moradores de esa comunidad no reciban agua potable, ya que están rodeados de la presa de Taveras y el río Yaque del Norte.


Saúl Iglesias, del Comité pro construcción del acueducto censuró que la gobernadora provincial ni el director del distrito municipal, Alfredo Rojas hayan dado la cara por el problema.


Los habitantes de Baitoa dijeron que en el cementerio ya no caben más finados, por lo que es urgente construir un nuevo campo santo.


Acacia Glass declaró que las amas de casas tienen que comprar los tanques de agua a 300 pesos cada uno, y cuando la familia quiere llenar una cisterna, entonces tiene que disponer de varios miles de pesos.


Los residentes de Baitoa llevan más de 20 días que no reciben agua del tanque que está localizado en la sección La Lima y es propiedad del Instituto Nacional de Aguas Potables (INAPA).


Además del transporte de guaguas y de los motores, en Baitoa se suspendieron las clases para apoyar el movimiento de reclamo.


El año pasado, decenas de moradores de Baitoa visitaron las instalaciones del Congreso Nacional para exigir la construcción del acueducto, pero no obtuvieron respuesta positiva de parte del Gobierno Central.


Durante el paro, los moradores de Baitoa se mantuvieron en sus casas y en el parque, donde jugaban dominó y cartas, mientras que los motoconchistas aprovecharon para cocinar un asopao.