valparaisoEl gobierno chileno presentará una demanda judicial contra quienes resulten responsables del gigantesco incendio que afecta a Valparaíso, que dejó un muerto y arrasó más de 500 hectáreas, y que ayer aún seguía con focos sin controlar.


“Hemos tomado la decisión de presentar una querella (demanda) frente a los responsables de este hecho”, anunció Mahmoud Aleuy, viceministro del Interior, durante un último informe sobre el incendio forestal en la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi).


La acusación apunta a los dueños del vertedero de basura ubicado en una zona de difícil acceso, donde habrían fundido metales lo cual habría provocado el fuego el viernes por la tarde.


“Es un vertedero clandestino, esperemos que la Fiscalía inicie la investigación mañana (lunes)”, agregó Aleuy.


Después de casi dos días desde que se inició, el fuego había disminuido considerablemente, aunque las autoridades aún no lo consideraban completamente controlado y mantenían el estado de emergencia en la zona.


Pero el siniestro sí estaba “contenido en su contorno y con su expansión controlada”, lo que significa que las llamas no avanzaban, agregó Aleuy.


Lo anterior significa que se ha “reducido significativamente el riesgo de que el incendio afecte a la población, infraestructura o patrimonio”, dijo de su lado el director de Corporación Nacional Forestal (Conaf), Aaron Cavieres.


De mantenerse las actuales condiciones el incendio tiene “amplias perspectivas de ser controlado”, de acuerdo al último balance de la Conaf.


El fuego consumió hasta ahora 560 hectáreas de eucaliptos, arbolado natural, pastizal y matorrales, y se cobró la vida de una mujer de 67 años, que murió en un hospital de un paro cardíaco.


Además, se contabilizaban 33 personas lesionadas, de las cuales 19 eran bomberos, según el último reporte de la Onemi.


No se han producido problemas de orden público ni se registran personas albergadas. Sólo una vivienda fue alcanzada por el fuego, de acuerdo con los reportes oficiales.


La fragilidad del puerto


El siniestro estalló en la misma zona donde hace casi un año otro incendio mató a 15 personas y destruyó 3.000 viviendas, volviendo a dejar en evidencia la fragilidad de este pintoresco puerto ubicado a unos 120 km al oeste de Santiago y visitado por miles de turistas cada año, que admiran las coloridas viviendas que se levantan en sus cerca de 40 cerros.


Pero es precisamente esa loca topografía, con miles de pequeñas y empinadas callejuelas y zonas de difícil acceso, con varias poblaciones ubicadas muy cerca de áreas forestales, la que se convierte en una verdadera trampa mortal para sus cerca de 260.000 habitantes.


Tal como el año pasado, el gigantesco incendio se inició aparentemente en un basurero en la parte alta de Valparaíso, ciudad que tiene unos 160 vertederos ilegales, que surgen por lo especialmente difícil y costoso que resulta retirar la basura desde los cerros.


La gente deposita inadecuadamente escombros, basura u otros elementos “que se transforman también en combustible”, explicó a la AFP el intendente (gobernador) de Valparaíso, Ricardo Bravo.


“Eso hace que tengamos una condición donde, en cualquier situación, un incendio forestal por la geografía que tenemos pueda transformarse en un incendio de las proporciones del que tuvimos la otra vez”, sostuvo.


La falta de recursos en una de las ciudades más pobres de Chile contribuye también a la propagación de las llamas.


Una “joya” que esconde pobreza


Conocida como “la Joya del Pacífico” y un casco histórico declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Valparaíso esconde altas tasas de pobreza y precariedad en su urbanización.


Sus niveles de pobreza están dos puntos por sobre la media nacional de 14,4% y sus pendientes complican todo: desde la llegada del agua hasta la recolección de la basura, que se acumula en las calles.


Ante la falta de vivienda, las familias han ido tomando terrenos en zonas de riesgo, como quebradas, muchas veces abandonadas y sin servicios de agua y alcantarillado, que además tienen zonas boscosas donde suelen producirse incendios.


En contraposición, el puerto recibe cada año a miles de turistas atraídos por ese antiguo esplendor, en una ciudad que parece detenida en el tiempo, con sus añosos ascensores que suben y bajan de sus cerros llenos de casas de colores.


Después del incendio de 2014, las autoridades anunciaron un nuevo “plan maestro” para la ciudad, que aún está elaborándose.


Fuente: Listín Diario