francia_CabinaApenas una semana después de la tragedia aérea en los Alpes franceses, en la que murieron 150 personas, la Oficina de Investigación y Análisis (BEA) francesa, encargada de la investigación técnica del siniestro, continúa avanzando. Mientras que en el terreno sigue la búsqueda por encontrar la segunda caja negra, la BEA indicó el martes su intención de centrarse en los “fallos sistémicos” que pueden llevar a este tipo de tragedia con el objetivo de evitar que se reproduzcan. En concreto, apuntó al sistema de bloqueo de la cabina y a los procedimientos para detectar “determinados perfiles psicológicos”.


“La investigación de seguridad va a prestar especial atención a la pertinencia y los motivos que han llevado a la instalación de sistemas de bloqueo de las puertas de las cabinas y a los procedimientos para entrar y salir de ellas”, señaló la oficina francesa en un escueto comunicado. Por otro parte, analizará también “los criterios y procedimientos que puedan detectar determinados perfiles psicológicos”. La víspera, los investigadores alemanas indicaron que el copiloto, Andreas Lubitz, sospechoso de haber estrellado el avión voluntariamente, había recibido tratamiento por tendencias suicidarias.


La BEA también se centrará en “describir con precisión” y “desde un punto de vista técnico” el desarrollo exacto del vuelo, basándose en los datos extraídos de la primera caja negra, recuperada el mismo día del siniestro, la de grabaciones en cabina. De ella se desprende que Lubitz quedó solo al mando cuando el piloto salió un momento al baño y no respondió ni a los golpes a la puerta para que la abriera ni a las llamadas del centro de control. Sin embargo se oía su respiración hasta el momento del impacto, por lo que los investigadores estiman que estaba consciente.


En el terreno, los investigadores siguen buscando la segunda caja negra, la que registra los parámetros de vuelo. La labor se ha visto facilitada por la apertura este martes de un camino hasta el lugar del siniestro que permite el acceso a bordo de vehículos motorizados.


La prioridad sigue siendo también el rescate de los restos de las víctimas y la atención a los familiares, según recordó este martes la delegada del gobierno en Alpes de Alta Provenza, Patricia Willaert. “Esta catástrofe excepcional ha movilizado a la población de forma excepcional”, recordó y apuntó a que los vecinos de las localidades vecinas habían puesto a disposición de los familiares de las víctimas hasta 2.000 camas. Hasta 450 allegados de los pasajeros fallecidos han sido acogidos en el lugar.


Este martes, 23 familiares españoles se encontraban todavía en la zona. Un equipo de 17 miembros de la Cruz Roja española participaba por su parte en las labores de rescate.


Fuente: El País