cubanoHouston (EE.UU.), 1 mar (EFE).- El legendario expelotero cubano Orestes “Minnie” Miñoso falleció este domingo, a la edad de 90 años sin ver cumplido el sueño de entrar al Salón de la Fama.


Miñoso, una leyenda del béisbol que rompió barreras del racismo dentro de las Grandes Ligas, siempre dijo que lo más importante de todo era haber jugado a la pelota con los mejores y haber hecho su aportación a que el deporte fuese mejor en todos los aspectos.


“Llevo el deporte del béisbol en mi sangre”, declaró Miñoso cuando se le preguntaba por el hecho de no haber entrado al Salón de la Fama. “Jugar al béisbol es todo lo que siempre deseé hacer”.


‘Minnie’ Miñoso, como cariñosamente se le conocía, se convirtió en el primer pelotero negro que jugó en un equipo de Grandes Ligas en Chicago y primer negro latinoamericano en jugar en las Mayores, y lo hizo con los Medias Blancas, que milita en la Liga Americana.


El médico forense del condado de Cook, de Illinois, confirmó su deceso la mañana del domingo, pero no dio a conocer más detalles sobre la causa de su fallecimiento.


Desde siempre han existido algunas dudas sobre su edad, pero los Medias Blancas dicen que tenía 90, aunque otras fuentes apuntan que tenía 89.


“Hemos perdido a un gran amigo muy querido y a un gran hombre”, declaró el dueño de los Medias Blancas, Jerry Reinsdorf en un comunicado oficial que dio a conocer el equipo. “Muchas lágrimas serán derramadas al conocer su fallecimiento”.


Los Medias Blancas también mostraron su tributo a Miñoso a través de varios Twitter que fueron enviados nada más conocerse hoy su fallecimiento.


Miñoso jugó 12 de sus 17 temporadas en Chicago, lo que le permitió alcanzar .304 de promedio de bateo con 135 jonrones y 808 carreras impulsadas siempre con los Medias Blancas.


El equipo de Chicago de la Liga Americana retiraron su número 9 en 1983 y hay una estatua suya en el U.S. Cellular Field, el campo de los Medias Blancas.


Miñoso, un nativo de la Habana, que jugó la mayoría de su carrera en el jardín izquierdo, debutó en Grandes Ligas con los Indios de Cleveland en 1949 y dos años después fue cambiado a los Medias Blancas en un traspaso que intervinieron tres equipos.


El legendario expelotero jugó su primer partido con los Medias Blancas el 1 de mayo de 1951 y conectó cuadrangular en su primer turno al bate contra el abridor derecho de los Yanquis de Nueva York, Vic Raschi.


En esa temporada de 1951 quedó en segundo lugar en la votación por el premio de Novato del Año en la Liga Americana.


Como profesional en las Grandes Ligas, Miñoso alcanzó un promedio de bateo de .298, llegó a los 186 cuadrangulares, y produjo 1.023 carreras después de haber jugador con los Indios, Medias Blancas, Cardenales de San Luis y Senadores de Washington.


Miñoso ha sido el único pelotero que ha jugado en cinco décadas dado que comenzó en la del 40, y luego se mantuvo en la competición hasta la de 80, además de convertirse en el noveno jugador negro en romper la barrera racial en las Grandes Ligas.


El expelotero de los Medias Blancas jugó 14 temporadas en la Liga Cubana Profesional, además de las 17 en las Mayores.


En Cuba fue Novato del Año en la temporada de 1945-1946, además ganó el premio de Jugador Más Valioso (MVP) en las campañas de 1952-53 y 1956-57 cuando participaba en el béisbol invernal.


Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, como era su nombre completo, fue seleccionado nueve veces al Partido de las Estrellas, ganó tres premios de Globos de Oro como jardinero izquierdo y fue golpeado 192 veces por los lanzadores, noveno en la lista de todos los tiempos.


Miñoso también fue candidato cuatro veces al premio de Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Americana.


El pasado año el espacio en el Salón de la Fama de Cooperstown le fue vedado en vida cuando recibió solo el 50 por ciento de los votos del Comité de la Era Dorada, mientras necesitaba 75 para ser exaltado.


Miñoso al final no pudo ver cumplido el que hubiese sido su gran sueño, estar al lado de las leyendas de todos los tiempos del deporte que lo fue todo en su vida y al que también le dio todo dentro y fuera del campo.