ONUEl Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá la tarde del domingo con carácter urgente para examinar la situación en Yemen, donde la creciente inseguridad ha llevado a Estados Unidos a evacuar su embajada y sus tropas de una base aérea del sur del país tras el cuádruple atentado del viernes, que dejó 142 muertos.


El Departamento de Estado anunció el “traslado temporal” de todo el personal de su embajada en Yemen ante la “deteriorada situación de seguridad” en el país.


Tropas estadounidenses estacionadas en una base aérea del sur de Yemen fueron evacuadas a causa de los combates entre el ejército yemení y militantes de Al Qaida en las cercanías, informó este sábado una fuente militar yemení este sábado.


El presidente yemení, Abd Rabo Mansur Hadi, prometió luchar contra la supuesta influencia iraní chiita en su país.


“La bandera de la república yemení ondeará en la montaña Marran de Sada (el feudo de los rebeldes hutíes, enfrentados al gobierno), en lugar de la bandera iraní“, aseguró Hadi.


Yemen, que sufre una grave crisis política, está al borde de la guerra civil. Su territorio está cuarteado, con enfrentamientos entre varios grupos militares y religiosos, entre ellos la milicia chiita de los hutíes, que controla Saná, y la red yihadista sunita Al Qaida, implantada en el sudeste del país.


“La corriente (chiita) imamí de Irán que han aceptado los hutíes y los que los apoyan no será aceptada por los yemeníes, ya sean zaidíes o los shafíes (sunitas)”, aseguró el presidente.


El chiismo, una de las dos grandes ramas del islam, se subdivide a su vez en varias ramas, entre ellas la imamí y la zaidí.


El conflicto se ha complicado con la emergencia en Yemen del grupo yihadista EI, de confesión sunita, que ha reivindicado ataques en varios países árabes -entre ellos los atentados de Saná, los más sangrientos jamás cometidos en la capital yemení- y ha amenazado con cometer otros.


Por todo ello, el poder de Hadi, considerado como el presidente legítimo por la comunidad internacional, se fue debilitando, por lo que debió refugiarse en Adén, tras huir de Saná.


Cuatro atentados suicidas fueron cometidos contra dos mezquitas frecuentadas por chiitas, entre ellos los hutíes, dejando 142 muertos y 351 heridos.


“El extremismo chiita, representado por la milicia hutí, y el extremismo sunita, representado por Al Qaida, son dos caras de una misma moneda, que no desean ni el bien ni la estabilidad de Yemen y de su pueblo”, añadió Hadi, cuya autoridad es cuestionada por estos grupos y sus aliados.


El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá en la tarde del domingo de urgencia para examinar la situación en Yemen, informaron diplomáticos el sábado.


En una carta dirigida el viernes a la presidencia francesa del Consejo, de la que la AFP obtuvo una copia, el presidente Hadi, que solicitó la reunión, denuncia “los actos criminales de los milicianos huthis y de sus aliados, que amenazan no solamente la paz en Yemen sino la paz y la seguridad regional e internacional”.


Al Qaida, que lucha contra las fuerzas gubernamentales pero también contra las milicias hutíes, afirmó el viernes que no atacaba mezquitas.


A los hutíes y Al Qaida se suma ahora el EI, cuyos atentados en Saná presenta como “la parte visible del iceberg”. Este grupo sunita se ha apoderado de grandes territorios en Siria e Irak, y reivindicó atentados en Libia y en Túnez, donde 20 turistas y un tunecino murieron el pasado miércoles.


La ONU condenó los atentados de Saná, igual que Washington, que intenta sin embargo confirmar la implicación del EI.