DominicanoWilson Sosa, un dominicano baleado en Harlem por su compatriota Fausto Acevedo, mientras defendía a su madre del ataque del tirador, murió recientemente en un hospital de la ciudad a causa de las heridas, confirmó su hermana Sandra Sosa.


El occiso quedó parapléjico por los balazos y en silla de ruedas, hasta que murió.


Su hermana, se queja de que a pesar de que las leyes estatales contemplan el cargo de asesinato para el agresor, Acevedo, no será acusado ni juzgado por el crimen, después de cumplir cinco años en la cárcel por el hecho.


Sosa, tenía 16 años cuando se lanzó entre la madre y Acevedo, para evitar que las balas impactaran a la dominicana.


Sandra dijo que su hermano murió el 6 de febrero por los efectos de las heridas que a largo plazo, le provocaron un paro cardíaco.


“Alguien le disparó a mi hermano y ahora ha muerto”, dijo la señora Sosa entre lágrimas.


“Fausto podrá continuar con su vida, pero a mi hermano se le ha negado todo”, dijo la hermana de la víctima de 45 años de edad.


“No llegó a ser un adolescente ni tampoco un hombre”, añadió.


Acevedo fue deportado a la República Dominicana después de purgar la sentencia, por el crimen cometido en 1991.


Patricia Sosa, la madre del muerto y de 83 años de edad, dijo entre sollozos que su hijo estaba sufriendo todo ese tiempo, 24 años, mientras Acevedo puede caminar tranquilamente por las calles.


“Desde que murió me he enfermado y ni siquiera puedo tragar la comida”, relató la anciana progenitora.


El informe policial del 8 de agosto de 1991 da cuenta de que Sosa y Acevedo, vivían en el mismo edificio de la calle 135 Oeste en Harlem y cuando su sobrina Janette Sosa con 8 años de edad y algunas amigas y amigos, jugaban en el sótano y el padre de Acevedo, que era el superintendente del inmueble, se molestó por los ruidos de los niños.


Enfrentó a los menores y le dio una palmada a Janette en el dorso de una mano. Entonces, Patricia y su hijo Wilson, reclamaron al superintendente en el primer piso, quien le ordenó a Fausto que buscara el arma que estaba en la mesa de noche de su apartamento.


Cuando el matador regresó, apuntó a la madre y al hijo y comenzó a disparar, relata ella. “Estábamos tratando de correr y Wilson me abrazó y me empujó de la trayectoria de las balas, siendo él alcanzado por los balazos de ese hombre”, narró la madre.


Wilson quedó inválido por el resto de su vida y la única parte de su cuerpo que podía mover era la cabeza.


Dependió de una silla de ruedas y luego de una moto silla para poder moverse e ir al hospital, donde las terapias no funcionaron, porque tenía órganos vitales dañados, desde la columna hasta abajo.


Los médicos que lo trataron dijeron que fue un milagro el que sobreviviera a la ronda de balas disparada por Acevedo.


Falleció en el hospital Mount Sinai – Saint Lukes en Manhattan, donde sufrió ocho pre infartos antes de morir.


“Dile a mamá que la amo a ella y a toda la familia”, le dijo a su hermana Sandra en el nosocomio, antes de expirar.


“El sabía que le estaba llegando el final”, dijo la hermana.


Una fuente policial le dijo al tabloide NY Daily News, que la uniformada se apresta a cerrar el caso, después que la oficina del fiscal, informó que no acusará de asesinato a Acevedo, quien en caso contrario, sería extraditado desde la República Dominicana a Nueva York.


Pero el martes de esta semana, la oficina de prensa del Fiscal del Distrito Cyrus R. Vance Junior, dijo que no ha tomado ninguna decisión todavía al respecto.


“Estamos actualmente revisando el caso”, reveló la portavoz de la fiscalía Joan Vollero.