ServicioEl más reciente en una serie de errores desconcertantes del Servicio Secreto generó nuevas interrogantes el jueves en torno a si las autoridades han hecho lo suficiente para extirpar problemas profundamente arraigados que agobian a esa agencia, y sobre la decisión del presidente Barack Obama de colocar a alguien interno a cargo a pesar de que una revisión de su propio gobierno pedía exactamente lo contrario.


La Casa Blanca indicó que Obama todavía tiene confianza absoluta en el nuevo director Joseph Clancy, a pesar de que abrió una nueva investigación sobre dos agentes acusados de chocar contra una barrera de seguridad de la residencia presidencial tras haber bebido alcohol.


Aunque no quisieron dar detalles sobre la pesquisa, los asesores del mandatario describieron a Clancy como el hombre adecuado para corregir los problemas.


“Nadie tiene estándares más elevados para el Servicio Secreto que el director Clancy”, dijo Eric Schultz, portavoz de la Casa Blanca.


Sin embargo, los legisladores encargados de supervisar a la agencia se quedaron horrorizados y se preguntaron cómo -después de un intenso escrutinio nacional y una rotación de directores- el Servicio Secreto aún no ha corregido los problemas relacionados con el comportamiento de sus agentes. En una inusual medida, el principal republicano y el principal demócrata en el panel de la Cámara de Representantes para la supervisión de la agencia unieron fuerzas para decir que, aunque muchos de los líderes más importantes del Servicio Secreto ya han sido reemplazados, “este incidente exige plantearse la pregunta de si eso es suficiente”.


“Es evidente que este incidente es una llamada de atención importante”, dijo el demócrata, el representante Elijah Cumings de Maryland, en una entrevista posterior.


Los dos agentes -incluido Mark Connolly, el segundo más importante entre los guardaespaldas que protegen a Obama- habían estado con otros colegas bebiendo en un bar la semana pasada cuando regresaron a la Casa Blanca en un automóvil del gobierno, dijo un funcionario federal. El vehículo ingresó a un área a la que el Servicio Secreto ya había restringido el acceso pues estaba investigando un paquete sospechoso y había clausurado el acceso a la Casa Blanca.


Oficiales que estaban en el lugar vieron cómo el auto de los agentes, que se desplazaba lentamente, hizo contacto con una barrera, señaló el funcionario. En un video de vigilancia de la Casa Blanca quedó captado todo el incidente, agregó. Personal del Congreso fue informado el jueves sobre el contenido del video.


En un toque irónico, los agentes habían acudido a una fiesta por el retiro de Ed Donovan, portavoz del Servicio Secreto cuyo trabajo durante muchos años involucró responder preguntas de la prensa después de otros incidentes embarazosos.


Obama conocía personalmente a los dos agentes. Ambos han sido reasignados a empleos no operativos en los que no tienen que supervisar a nadie, señaló otro funcionario. Los dos funcionarios no están autorizados a hacer comentarios sobre una investigación en marcha y solicitaron guardar el anonimato.


La respuesta del Servicio Secreto al incidente, revelado primero por The Washington Post, también se encuentra bajo escrutinio luego de un reporte de ese periódico de que un supervisor le ordenó a los agentes en el lugar que no le efectuaran una prueba de alcoholemia a los dos elementos que chocaron y que les permitieran irse a su casa. Cummings dijo que eso generó interrogantes serias sobre si los agentes del Servicio Secreto creen que pueden seguir sus propias reglas.


“El punto final es que el Servicio Secreto necesita ser reestructurado”, dijo el senador demócrata Chuck Schumer, de Nueva York, miembro de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Senado. “Lo que ocurrió el otro día muestra que nos falta mucho por recorrer y que la reestructuración se requiere pronto y muy a fondo”.


Sin embargo, como Obama respalda a Clancy, no está claro cuáles serían las medidas adicionales que podrían tomarse para enderezar a la problemática agencia.


Luego de la indignación de la opinión pública por otros incidentes vergonzosos del Servicio Secreto, el gobierno de Obama encargó un informe externo a altos ex funcionarios gubernamentales, los cuales concluyeron que la agencia era demasiado cerrada y le recomendaron a Obama que trajera a una persona externa para que corrigiera los problemas. El mandatario hizo caso omiso de esa recomendación y trajo a Clancy -un agente retirado que solía estar a cargo de los guardaespaldas de Obama- como director interino, y en febrero lo nombró director.