Ucranianos


El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, ha confirmado este miércoles que el 80% del contingente ucranio desplegado en Debáltsevo, la ciudad estratégica situada entre Donetsk y Lugansk, ya se ha retirado.


“Esta mañana, las Fuerzas Armadas de Ucrania y la Guardia Nacional han concluido la operación para la retirada ordenada de Debáltsevo”, dijo el líder ucranio en el aeropuerto de Kiev, antes de volar hacia la zona del conflicto.


Poroshenko ha elogiado a las tropas ucranias por cumplir con su obligación en la defensa de Debáltsevo y ha dicho que han demostrado al mundo “la verdadera cara de los bandidos y separatistas que son apoyados por Rusia”.


El presidente ha asegurado que los soldados han salido con su armamento y sus tanques, pese a que los separatistas habían reclamado que los militares dejaran el armamento pesado en la localidad.


A pesar del alto el fuego pactado desde la medianoche del pasado sábado, Debáltsevo había sido el centro de una encarnizada lucha entre las fuerzas ucranias y los separatistas. Según las milicias prorrusas, el acuerdo entre Ucrania, Rusia, Francia y Alemania no afectaba a esta localidad.


La misión de vigilancia de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa) confirmó el lunes que los ataques continuaban en los alrededores de Debáltsevo y otras áreas, incluidas Sievierodonetsk, Lugansk y Donetsk.


Los observadores de este organismo encargado de vigilar el cumplimiento del alto el fuego que entró en vigor el 15 de febrero tras el acuerdo de las partes en la cumbre de Minsk, no pudieron entrar en la localidad.


Horas antes de que comenzara la retirada ucrania, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, condenó las violaciones del alto el fuego en Ucrania y el bloqueo a los observadores internacionales en una conversación telefónica con Poroshenko.


“El vicepresidente también condenó rotundamente que Rusia y los separatistas bloqueen el acceso a Debáltsevo y a los observadores de la OSCE, lo que está permitiendo a los separatistas continuar sus ataques sin inhibición”, informó la Casa Blanca en un comunicado divulgado este miércoles.


“El vicepresidente y Poroshenko coincidieron en que si Rusia continúa violando los acuerdos de Minsk, incluido el más reciente firmado el 12 de febrero, los costes para Rusia crecerán”, se añadía en la nota.


El Consejo de Seguridad de la ONU, que dio su respaldo a los acuerdos de paz para Ucrania, también señaló este martes su preocupación por los combates en torno a Debáltsevo y urgió a las partes “a cesar inmediatamente las hostilidades”.


Según la contabilización de la ONU, 5.665 personas han perdido la vida en el este de Ucrania y 13.961 han resultado heridas desde abril de 2014, cuando Kiev lanzó una operación militar contra los separatistas que se rebelaron tras el derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich, en febrero de 2014.