Marihuana


Que después de fumar marihuana apetece tragarse una bolsa de papas fritas o una montaña de chocolate es un efecto conocido, aunque durante mucho tiempo los científicos no han sabido explicar la razón.


Sin embargo, investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, creen haber descrifrado por fin el mecanismo neurológico que lo provoca.


Según el estudio que publicaron este miércoles en la revista Nature, paradójicamente son las neuronas del cerebro encargadas de inhibir el apetito las que juegan el papel principal en el fenómeno.


Al contrario de lo que se espera de ellas, al encontrarse con la marihuana, estas células nerviosas hacen que el usuario tenga un hambre voraz.


Al menos cuando el usuario es un ratón de laboratorio. Y es que los científicos han utilizado roedores para llevar a cabo el estudio y aún no ha sido probado en seres humanos.