Pique


El futbolista del Barcelona Gerard Piqué pidió perdón en un juicio por utilizar expresiones “desafortunadas” contra la Policía en un incidente ocurrido el 13 de octubre.


El juicio por ofensas quedó hoy visto para sentencia después de que el central español testificara ante el juzgado de instrucción número 5 de Barcelona.


Piqué no acudió al juicio al no estar obligado por ser un cargo de faltas. A cambio, entregó un escrito a la juez en el que reconoció que utilizó expresiones “desafortunadas”, por las que se disculpó.


Además, admitió que se equivocó y se comprometió a intentar que no se vuelva a repetir un incidente parecido, aunque su versión de los hechos, más suavizada, difirió del relato de la Policía.


En aquel incidente, la Policía de Barcelona multó de madrugada al coche de un hermano de Piqué por estar mal aparcado y el defensa, presente en el lugar, profirió insultos contra los guardias, según las imágenes captadas por testigos del suceso.


El futbolista también alegó en la carta que no reconoce todas las expresiones que se le atribuyen en el atestado y que hoy ratificaron en el juicio los dos agentes implicados en el suceso, quienes aseguraron que Piqué les dijo que la Policía urbana de Barcelona le daba “asco”.


Los policías aseguraron que el jugador les dijo que le multaban porque le tenían “envidia”, que ponían sanciones porque iban “a comisión” y que no pagaría la multa porque llamaría “a su jefe”.


Uno de los agentes justificó la multa al ver un coche que llevaba unos 20 minutos mal aparcado, entorpeciendo el tráfico, con varios ocupantes en su interior.


Según el relato, cuando el agente se acercó, identificó al conductor del vehículo, que era Marc Piqué -el hermano del futbolista-, y le comunicó que le iban a multar. El jugador permaneció en el interior del vehículo y luego salió del coche muy enfadado para increpar a los agentes.


Una vez que el policía pudo rellenar la multa y entregarla a Marc Piqué, su hermano Gerard se la quitó, hizo con ella una pelota con las manos y la arrojó a los pies del agente, añadió la acusación. “Era como si se divirtiera con ello”, recordó hoy uno de los agentes.


Su compañero añadió que Piqué mantuvo una actitud “entre desafiante y faltando el respeto”. Pocos días después del incidente, el futbolista emitió un mensaje a través de las redes sociales en las que aseguró que se habían “exagerado” mucho sus palabras.


Luego, y parafraseando al antiguo monarca español Juan Carlos, añadió: “Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”, unas disculpas que los agentes interpretaron como “una mofa”.


El abogado del futbolista señaló que existe una “absoluta discrepancia” entre lo que el jugador reconoce que dijo y lo que le atribuyen los urbanos en el atestado.


La fiscal reprochó la conducta a Piqué y consideró que el relato de los urbanos es “creíble”, por lo que reclamó para el futbolista una multa de 900 euros (1.025 dólares) atendiendo a que se trata de una persona pública “con una notoria capacidad adquisitiva”. La acusación particular elevó su petición a 10.500 euros.