Conquista


En la ofensiva más reciente del grupo islamista autodenominado Estado Islámico, un escuadrón de militantes vestidos con el uniforme del ejército iraquí intentó bombardear una base en el occidente de Irak donde están basados unos 320 soldados estadounidenses.


El “ataque directo” contra la base de Ayn al Asad, en la provincia de Anbar, ocurrió el viernes, un día después de que los extremistas tomaran el control de la ciudad de al Baghdadi, a unos 8 kilómetros de la base.


Tal como informó un comunicado de la Fuerza Especial de Operaciones Conjuntas de Estados Unidos, entre 20 y 25 hombres intentaron entrar a la base disfrazados de soldados iraquíes.


Agregó que un grupo de “varios” combatientes suicidas detonaron chalecos con bombas que llevaban bajo sus uniformes.


El comunicado indicó que las fuerzas especiales iraquíes apoyadas por la coalición dirigida por Estados Unidos contra Estado Islámico mataron a ocho de ellos y lograron repeler el ataque.


Tal como informó el Pentágono los soldados estadounidenses estacionados en Ayn al Asad, han estado entrenando a tropas iraquíes y a combatientes tribales de Irak.