Guantanamo


Durante sus seis años tras las rejas en la Base Naval de Guantánamo, Abdul Rauf insistió en que era un soldado talibán de bajo rango, aunque en realidad era jefe de una unidad. Rauf fue liberado en 2007 y enviado de regreso a Afganistán.


Era el principal reclutador del grupo extremista Estado Islámico en ese país hasta que el lunes falleció por el ataque de un dron, que mató a otras siete personas.


Rauf y varios detenidos como él que han regresado al campo de batalla están complicando las esperanzas del presidente Barack Obama de cerrar el centro de detención de sospechosos de terrorismo en la base en territorio cubano.


El gobierno dice que la prisión es costosa, daña la relación de Estados Unidos con aliados clave y proporciona a los extremistas una herramienta de propaganda con la que ganar más incorporaciones a su causa.


Obama ha prometido cerrar el centro de detención desde que era candidato a la presidencia, pero varios legisladores han obstaculizado ese deseo, diciendo que los detenidos volverían al campo de batalla.


También han alegado que no se puede esperar los gobiernos de los países a donde se enviarían a los detenidos puedan mantenerlos bajo control y evitar que vuelvan al combate.


Además de Rauf, uno o más talibanes canjeados por el sargento estadounidense Bowe Bergdahl pudieron haber contactado a miembros de la red Haqqani, vinculada con al-Qaida. Funcionarios de Catar han prometido supervisar las actividades de los cinco talibanes e impedir que salgan del país durante un año. Ese período termina el 31 de mayo y los legisladores se peguntan qué sucederá.


Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca, ha dicho que los cinco en cuestión siguen en Catar y que las medidas para evitar que trabajen con organizaciones terroristas “han sido actualizadas” ante las preocupaciones sobre esos contactos.


El canciller catarí Jalid bin Mohammed al-Attiyah dijo en Washington la semana pasada que los cinco siguen bajo estricta vigilancia. Pero esas garantías no han satisfecho a legisladores republicanos, especialmente a la luz de la confirmación de la muerte de Rauf.


Por su parte, el portavoz del Pentágono, el contraalmirante John Kirby, dijo que la muerte de Rauf muestra que los detenidos “regresan al campo de batalla”.