Ucrania


Los fuertes combates en el este de Ucrania entre tropas del gobierno y separatistas con apoyo ruso continuaron el viernes mientras ambas partes intentaban fortalecer sus posiciones antes del plazo límite para aplicar un alto el fuego este fin de semana.


Los combates continuaron en las primeras horas después de que los líderes de Rusia, Ucrania, Alemania y Francia firmasen un acuerdo de paz el jueves en la capital bielorrusa, Minsk. La canciller alemana, Angela Merkel, había descrito con cautela el acuerdo como “un destello de esperanza”.


Los combates más importantes se registraron en el núcleo ferroviario de Debaltseve, que según el servicio de prensa de las operaciones militare del gobierno en la zona recibió 25 ataques el jueves de lanzacohetes Grad y fuego de artillería.


El acuerdo señala que ambas partes deben detener sus hostilidades el domingo, un minuto después de la medianoche. Ocho soldados murieron y 34 resultaron heridos a lo largo del día anterior, señaló el portavoz del estado mayor ucraniano, Vladislav Seleznyov.


Las autoridades regionales leales a Kiev informaron de cuatro civiles muertos en zonas bajo su control, mientras que los rebeldes dijeron que siete personas habían muerto en ataques de artillería en las ciudades bajo control separatista de Luhansk y Horlivka.


Las fuerzas separatistas casi completaron recientemente el sitio en torno a una posición ucraniana en Debaltseve, donde todos salvo unos pocos miles de los civiles residentes han huido lejos del frente.


Sólo una autopista seguía conectando la ciudad con territorio en manos del gobierno, pero el acceso ucraniano a esa ruta de suministros parecía haberse visto comprometido con la aparente captura del pueblo de Lohvynove, que está en junto a la carretera al norte de Debaltseve.


Periodistas de Associated Press vieron el viernes por la mañana los restos humeantes de dos camiones militares ucranianos cerca del pueblo de Luhanske, unos 10 kilómetros carretera arriba desde Lohvynove.


El batallón de Donbass, una unidad de la guardia nacional que participa en batallas en torno a Lohvynove, dijo en un comunicado que combatientes capturados habían confirmado la presencia activa de tropas rusas en los enfrentamientos.


Moscú niega rotundamente que proporcione tropas y soldados a las fuerzas rebeldes, aunque la gran cantidad de armamento potente a disposición de los separatistas ha puesto en duda cada vez más esa afirmación.


Por otro lado, las tropas ucranianas dijeron haber recuperado un puñado de aldeas a orillas del mar de Azov, en el sureste. Los soldados desplegados en la zona han negado el acceso a la prensa a las zonas de combate.


La misión en Ucrania de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa supervisará el cumplimiento del alto el fuego.


El secretario general de la OSCE, Lamberto Zannier, dijo en Kiev que esperaba que las hostilidades terminaran al cumplirse el plazo.


“De verdad esperaríamos ver un descenso entre ahora y ese momento”, dijo.


Zannier señaló que los combatientes tendrán que hacer más para permitir que la misión supervisora de la OSCE, que utiliza cámaras en aviones no tripulados, pueda completar su mandato adecuadamente.


“Los vehículos aéreos han sido atacados más de una vez, se ha tomado como rehenes a los observadores, así que necesitamos un cambio de actitud”, dijo.


El siguiente paso, a partir del lunes, sería formar una amplia zona neutral entre las tropas ucranianas y los rebeldes con apoyo ruso. Ambas partes deben retirar el armamento pasado del frente, creando una zona de entre 30 y 85 millas (entre 50 y 140 kilómetros) de ancho, dependiendo del calibre de las armas. Las retiradas deben completarse en dos semanas.


Otras espinosas cuestiones políticas, como un cierto grado de autonomía para las disputadas regiones en el este, deben resolverse para final de año.


El acuerdo de paz contempla una amnistía para las personas que participaron en el conflicto, pero los vagos términos de esa cláusula hacen que probablemente se vea sujeta a más desacuerdos y negociaciones.


No se concederá amnistía a nadie sospechoso de cometer crímenes contra la humanidad, dijo al parlamento el ministro ucraniano de Exteriores, Pavlo Klimkin. “Esta es una posición absoluta que fue subrayada sin ambajes durante las negociaciones”, afirmó.