CUMBRE INTERNACIONAL DE LA CASA BLANCA CONTRA EL EXTREMISMO VIOLENTO


Las autoridades francesas han activado por primera vez, contra seis presuntos yihadistas, una nueva medida legislativa que consiste en confiscar sus pasaportes y avisar a los otros países europeos para impedir su salida del territorio y que se integren en grupos terroristas.


El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, confirmó hoy en una comparecencia de prensa que se han adoptado en los últimos días las primeras disposiciones contra esas seis personas, y que hay “unas cuarenta en preparación”, que se van a formalizar en las próximas semanas.


Preguntado sobre su perfil, explicó que “son jóvenes, en algunos casos convertidos”, que han mostrado voluntad de integrarse en organizaciones terroristas.


Y, sobre todo, insistió en que “si les dejamos partir y vuelven después de haber cometido delitos (…) representarán un riesgo mayor para el país“. También recordó que esta medida, que forma parte del dispositivo de la ley antiterrorista adaptada por el Parlamento el 13 de noviembre pasado, puede ser recurrida ante un juez, que se habría de pronunciar por el procedimiento de urgencia.


En primer lugar, supone la confiscación de sus pasaportes y de sus carnés de identidad por un periodo de seis meses ampliable. Los servicios secretos sospechan que estos seis primeros franceses a los que se les aplican, todos ellos mayores de edad, tenían planes para irse de forma inminente.


En algún caso, fueron personas de su entorno las que habían advertido mediante el teléfono abierto por el departamento de Interior para dar la alerta de procesos de radicalización yihadista.


El titular de Interior indicó que gracias a la plataforma que permite señalar un proceso de radicalización religiosa de un familiar o de una persona allegada, se han recibido un millar de avisos y “se han evitado varias decenas de salidas desde el mes de abril”.


Los nombres de estos sospechosos de yihadismo han sido enviados al sistema de información Schengen disponible en todos los puestos fronterizos europeos.


Francia ha estado a la cabeza de los países de la Unión Europea que han reclamado un control sistemático de los pasajeros de vuelos, mediante la consulta de los ficheros Schengen, para luchar contra el terrorismo y en particular contra el fenómeno de los “combatientes extranjeros”.