EEUU


Productivo, alentador u optimista fueron algunos de los principales calificativos que EEUU y Cuba utilizaron este viernes al describir la segunda ronda de diálogos para restablecer sus relaciones, algo que, a juzgar al menos por las apariencias, demuestra la suavidad de su cauta aproximación.


En esta jornada de negociaciones celebrada en Washington el objetivo era claro: sentar las bases para abrir cuanto antes las sedes diplomáticas en los dos países, haciendo de tripas corazón y asumiendo que ese objetivo es de pleno interés mutuo pese a las grandes e históricas diferencias entre las dos naciones.


Tanto Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, como Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta estadounidense para Latinoamérica, cargaron sus declaraciones posteriores al encuentro de una fuerte dosis de optimismo.


A su término, las negociaciones no ofrecieron una nueva fecha para dialogar entre las dos delegaciones, sino que acordaron “una comunicación continua” y sentaron las bases para realizar intercambios técnicos sobre cuestiones específicas.