Granada


Las granadas llegan de China o Bulgaria. Los morteros son sudaneses. Los lanzacohetes fueron fabricados en Irán. Las balas en Reino Unido, Bélgica o República Checa. España y Camerún proveen de cartuchos de escopeta. Y la lista sigue.


Un estudio detallado de las armas que circulan hoy en República Centroafricana ofrece datos interesantes sobre la industria armamentística global y sobre cómo sus productos terminan en manos de los rebeldes.


La investigación sugiere además que el impacto del comercio de armas puede ser duradero y devastador.


Por ejemplo, cuando Seleka se hizo con las armas estalló una guerra civil que obligó a cientos de miles de civiles a desplazarse.


Esta alianza de varias milicias rebeldes de base musulmana derrocó al gobierno de República Centroafricana en 2013 y su líder, Michel Djotodia, se erigió presidente hasta que renunció al cargo en enero de 2014.