Mientras Duerme


El ser humano tiene misterios difíciles de explicar, incógnitas que incluso a los científicos modernos les cuesta resolver.


Y en algunos casos, las aclaraciones son tan asombrosas que también resulta complicado asimilarlas. El fenómeno del sueño es uno de esos enigmas sobre los que todavía hay mucho que investigar.


Hoy nos fijamos concretamente en el sonambulismo, ese estado en el que personas dormidas llevan a cabo acciones correspondientes a la vigilia.


La verdad es que ya hemos visto y leído prácticamente de todo al respecto, pero el caso de la escocesa Kate Archibald, nos deja de piedra. Kate Archibald es una joven de tan sólo 20 años que estudia Filosofía en la Universidad de Aberdeen (Inglaterra).


A pesar de llevar un estilo de vida bastante sano y mantener una alimentación equilibrada, durante el último año su peso comenzó a crecer a una velocidad inexplicable, causándole una lógica preocupación.


“No tenía la menor idea de por qué estaba engordando”, relata la adolescente. Al mismo tiempo, en su piso de estudiante las discusiones causadas por la comida que desaparecía sospechosamente del frigorífico se hacían cada vez más habituales. Cuando una mañana Kate despertó en su cama rodeada de envoltorios de chocolatinas, las piezas empezaron a encajar.


Ella misma era la causante de su sobrepeso y de los “robos” de alimentos… aunque simplemente no lo sabía. Kate sufre un trastorno por déficit de atención con hiperactividad; y la medicación que debe tomar para combatirlo provoca que a menudo no sienta apetito en todo el día.


En su época en el instituto estudiaba en un internado y tenía una caja con comida bajo su cama, así que con frecuencia despertaba en mitad de la noche y se preparaba un tentempié. Con el tiempo pudo rebajar la dosis de medicación diaria y pensó que con ello se acabaría esa costumbre de comer a deshoras.


Nada más lejos de la realidad. Parece que su cuerpo ya había asumido el hábito y encontró una solución “por su cuenta”. Hasta el momento, Kate no ha logrado resolver el problema: se levanta sonámbula una media de tres veces a la semana y al día siguiente tiene que ir al supermercado para reponer aquello que toma de la despensa de sus compañeros.


Este desorden, una extraña variante de parasomnia, le ha llevado a devorar más de la mitad de un queso cheddar de gran tamaño, como puede verse en la imagen. Kate intenta tomárselo con humor… pero teme que algún día le dé por encender la cocina para prepararse algo elaborado. Los peligros serían entonces mucho mayores que los del sobrepeso.