Ejecuto


Al menos 1.969 personas fueron ejecutadas por el grupo Estado Islámico (EI) en Siria desde la proclamación de un “califato” por parte de los yihadistas hace hoy ocho meses, según el recuento del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.


De esas víctimas, al menos 1.238 personas eran civiles, entre ellos seis menores y ocho mujeres, que fueron asesinados por los extremistas en áreas bajo su control en el territorio sirio.


De los civiles, al menos 930 eran miembros de la tribu Al Shaitat, enemiga del EI y que se enfrentó a esta organización en la provincia de Deir al Zur (noreste de Siria) en julio pasado.


Los métodos de ejecución empleados por el EI fueron decapitaciones, disparos y lapidaciones.


En el caso de los acusados de homosexualidad, los radicales los lanzaron desde lo alto de un edificio.


Además, el EI mató a 95 combatientes de otros grupos armados en Siria y del Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, que hizo prisioneros durante los combates o asaltos a puestos de control de sus adversarios.


A estas cifras se añaden 125 miembros del EI que fueron ejecutados por sus compañeros al ser acusados de “excesos” o de “espiar” para países extranjeros.


La mayoría de esos integrantes del Estado Islámico fueron asesinados después de que intentaran regresar a sus países de origen sin el permiso del grupo.


La organización yihadista también ejecutó a al menos 511 efectivos del régimen del presidente sirio Bachar al Asad, capturados durante los enfrentamientos y ataques.


El EI proclamó un califato el 28 de junio pasado en Siria e Irak, países en los que ha tomado zonas del norte y el centro de sus territorios.